Ecuador y el gobierno de los “Figuretis”

Quedar bien frente a la opinión pública es la principal acción del gobierno de los figuretis. Es impresionante la relevancia que el gobierno de Ecuador da a su imagen. El semblante se convirtió en el dispositivo oficial del régimen de Lenín Moreno. Fotos, spots, cifras falsas, ayudas que no llegan, promesas que no se cumplen. La imagen por encima de la verdad.

Y es que cuidan tanto la imagen que cada publicación de alguna autoridad de gobierno en las redes sociales tiene una lista de troles que le aplauden y le felicitan. ¡Ah! Pero si  les contradices en alguno de sus posts, saltan como buitres a defenderlos.

Frente a las cámaras dijeron que llegarían 1 millón de pruebas para el diagnóstico. No fue cierto. En las entrevistas dijeron que se había asignado presupuesto para la emergencia sanitaria. La exministra de salud manifestó que nunca lo hicieron. Nos dicen que tienen todo controlado, Guayaquil grita por ayuda.

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No pueden faltar las fotos de la ministra de gobierno, María Paula Romo, y el vicepresidente, Otto Sonnenholzner haciendo una reunión virtual con el gobernador del Guayas, Pedro Pablo Duart.

Así mismo, el segundo mandatario, forrado de pies a cabeza con ropa de hospital señalando con el dedo índice la imagen de una placa de tórax en una computadora. ¿Cuál es el diagnóstico Dr. Otto?

Mr. Sonnenholzner, subido en un helicóptero, con mascarilla puesta, y músiquita triunfadora, según él, monitoreando el cumplimiento del toque de queda y la cuarentena en Guayaquil. En otra imagen, abrazando a una anciana. Él mismo con el gobernador del Guayas entregando víveres en los suburbios de Guayaquil.

El nuevo ministro de Salud -una decepción por cierto- en persona con mandil (bata) blanco haciendo lo mismo. “Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”, dice el evangelio. A ellos nos les importa, solo desean figurar ante las cámaras.

Del mismo modo, el secretario del gabinete, Juan Sebastián Roldán, buscando terreno para dar sepultura a los muertos por el coronavirus. Nadie puede quedar fuera de los selfies. La gente tiene que ver lo mucho que trabajan. Y es que el gobierno de la ternura vive del semblante. Recuerdan cómo quitaron el logotipo de las obras de Rafael Correa y ponían el de Lenín Moreno para hacer creer que él las había construido.

La mayor parte de los informes y entrevistas ahora los da el segundo mandatario. Más spots del vicepresidente alentando a la gente a que se quede en casa: “el mayor virus es la desobediencia… Dios bendiga al Ecuador”, termina su segunda majestad. Spots y más spots. ¡Hey! don Otto, ya sabemos que serás candidato en el 2021, pero intentar posicionar tu imagen en plena emergencia sanitaria me parece execrable.

A propósito de spots, luego del escándalo en el IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) por el sobreprecio de  las mascarillas N95, salió otro contrato con una empresa de publicidad para el “posicionamiento de la imagen institucional”. Ninguna entidad se escapa a la campaña de cuidado de imagen gubernamental.

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Me pregunto: ¿Cuánto dinero gastan en spots publicitarios y en troles el gobierno de los figuretis? ¿Y si ese dinero lo destinaran a comprar más insumos, medicamentos y comida para la grave emergencia sanitaria que estamos viviendo?

Y como la apariencia es la política de Estado no pueden faltar las apariencias de las cifras oficiales de muertos por el Coronavirus. ¿Aún siguen pensando que la gente cree que solo hay 60 fallecidos en todo el país?

La mentira, eso es lo que nos han venido mostrando todos estos tres años. Pura pantalla y nada de contenido. Solo semblante y nada de argumentos. Solo imagen y nada de planificación. Muchas fotos y cero resultados. Spots sin un ápice de verdadera gestión. Solo cáscara y nada de fruta.

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Mientras tanto las salas de emergencia de los hospitales no dan abasto. Los tanques de oxígeno y los respiradores no alcanzan. Sigue muriendo gente en sus casas, cuerpos en la calle que nadie recoge, morgues rebosando de cadáveres. Largas filas en los cementerios para encontrar un espacio y enterrar sus muertos.

Lenincito y su gobierno de figuretis no puede tapar con un dedo la ineptitud y el descalabro que tenemos en el manejo de la pandemia. Algunos medios internacionales ya informan la desesperación y el infierno que vive Guayaquil en los últimos días.

La realidad les explota en la cara, pero ellos se mantienen en cuidar la imagen. Su imagen está hace tiempo destruída, de ahí que en todas las encuestas tengan un ínfimo porcentaje de apoyo, menos del 4%.

Pareciera que ellos viven una especie de psicosis de poder. Otra realidad donde la gente le cree todos sus cuentos de telemedicina, teleayuda, y en donde son los superhéroes de la aventura del diálogo y la ternura de toda una vida. Y si los ciudadanos los traen a la realidad y desmienten lo que ellos dicen, los acusan de divulgar “fakes news”.

Nosotros, por la memoria de nuestros muertos, nunca vamos a olvidar que la apariencia también fue parte de la política de la mentira que se ha implementado desde el primer día del gobierno de los figuretis. Aún queda un año aproximadamente para que se vayan… y en el mundo de las apariencias, Lenincito, tras cámaras, seguirá diciendo: “no hay texto”.

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