Diccionario político: 1 de mayo, Adam Smith, Huelga y Manifiesto Comunista

1 de mayo

(Definición) El primero de mayo es la fecha en la que los trabajadores del mundo celebran el día de su lucha contra los recortes en sus derechos. Fue instituido, como tal, por la II Internacional en el año 1889, por el Congreso de París, en memoria de los Mártires de Chicago – sindicalistas condenados a la horca en una farsa de juicio-, como impulsores de la huelga del 1 de mayo de 1886, reivindicando la jornada de ocho horas en la ciudad de Chicago. Es la fecha en que las trabajadoras recuerdan que sus requerimientos solo se consiguen con su propia sangre.

(Curiosidades)

1. En el ámbito anglosajón de preeminencia blanca se celebra en fecha distinta para robarle su impronta revolucionaria.

2. En el mundo católico se intenta disfrazar, desde 1954, con la celebración de San José Obrero, oficialmente declarado así en la España franquista.

Adam Smith

(Def.) Filósofo británico, nacido en 1723. Con 36 años publicó su primera obra, “Teoría de los sentimientos morales”, en la que desarrolla un tratado sobre la acción humana, detallando los sentimientos y pasiones que lanzan al hombre a actuar en sociedad, dando una visión dinámica de las relaciones de esos sentimientos con la propiedad; no en vano, ya vislumbraba los cambios que operaban en la sociedad con el capitalismo, que se iba imponiendo como el modo de producción imperante.

Pero la obra que lo encumbra como el padre de la Economía Política es “La riqueza de las naciones”, editada en 1776. En ella, el filósofo trata de explicar las relaciones de producción del sistema capitalista, cómo el capitalismo se fundamenta en la apropiación del trabajo de unos sobre otros, abogando por el libre mercado, dado que en él, gracias a una mano invisible, el equilibrio sería permanente porque, tanto productores como consumidores (oferta y demanda), al buscar su beneficio, encontrarían el precio justo, todo ello con la mínima intervención del Gobierno.

Huelga

(Def.) La huelga, es la mayor herramienta de la que disponen los trabajadores en su lucha por conseguir o mantener sus derechos. En la huelga el enfrentamiento entre trabajador y patrono es directo, es un pulso en el que se miden las fuerzas de ambas partes. Pero la lucha es desigual, ya que el empresario tiene de su lado a instituciones políticas y mediáticas, con lo que parte con ventaja en la batalla de la relación laboral.

La legislación para ejercer este derecho es distinta en cada país, encontrándose en los extremos la detallada legislación australiana y la nula formación belga. Casi todos los países exigen un período de notificación a las autoridades laborales del Estado y el motivo de la huelga, lo que es aprovechado por los medios de comunicación, todos en manos del campo político conservador que posee los medios de producción, para desprestigiar a los convocantes y ridiculizar las reivindicaciones de los trabajadores.

Durante la crisis financiera del 2008, que aún se sufre, las legislaciones laborales han ido en la línea de rebajar los derechos laborales, de los que la huelga no ha salido indemne, llegando a enjuiciar a sindicalistas de los piquetes informativos de las huelgas.

El Manifiesto Comunista

(Def.) Es uno de los escritos con más trascendencia de la historia de la humanidad. Fue encargado en 1847 a Marx y Engels por la Liga Comunista, una asociación obrera internacional que, para la época, debía actuar en secreto por la prohibición de las asociaciones de trabajadores en toda Europa.

El escrito se divide en cuatro capítulos, donde se abordan las relaciones entre burgueses-proletarios, y entre proletarios-comunistas. Se rechazan las literaturas socialista y comunista-utópica por no ser revolucionarias, y abogan por el apoyo de los comunistas a todos los movimientos proletarios revolucionarios.

El Manifiesto Comunista es la base del materialismo histórico: aborda el antagonismo de clase que se ha dado desde que la humanidad alcanzó el estadio de la civilización. Desbroza la hipócrita sociedad burguesa que destrozó, con su revolución, todos los valores morales que la antecedieron. Declara que, los comunistas, no tienen otros intereses que los generales del proletariado y su apoyo a las revoluciones contra el régimen político y social imperantes. Niega la literatura, de aquellos socialistas y comunistas-utópicos, cuyos escritos desorientan a los proletarios en la consecución de su emancipación. “¡Proletarios de todos los países, uníos!”.

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