Lucha Zapatista (II): La disputa por el agua y la autonomía

Segunda y última parte de un contenido reflexivo sobre la lucha zapatista. Durante la primera entrega se sentaron las bases argumentales que deben ser leídas para entender el texto que se reproduce a continuación. Para ello haga click aquí.

El capitalismo es un proceso continuo en construcción, se desarrolla históricamente en medios sociales no capitalistas en medio de este proceso se abre paso el proceso de Acumulación Capitalista. Es decir, que el capitalismo para existir y desarrollarse necesita estar rodeado de formas de producción no capitalista, como lo era en su momento esta comunidad.

Los problemas de la tierra se remontan, como no parece sorpresa al periodo colonial, las haciendas en la Zona de los Volcanes se impulsaron gracias a la necesidad de producción de cereales, que a su vez eran pretexto para la expansión territorial.

Los que eran despojados de sus tierras y no eran campesinos se ocuparon en las fábricas de papel, hilados, cerveza, aguardiente de caña, molinos de trigo y hornos de tabique; otros fueron arrieros, medieros, jornaleros, unos más comerciantes o dedicados a los productos del lago de Chalco.

Alrededor de lo hervores de la Revolución Mexicana, Chalco tuvo su papel en la inclinación política de los habitantes de Tlalmanalco, pues Chalco fue uno de los primeros en afiliarse al Partido Nacional Antirreeleccionista. Madero al desatender las peticiones agrarias hizo que el movimiento en la zona se acalorara.

El movimiento zapatista comenzó a ubicar las zonas serranas que le servían de cuartel. Desde ahí salían para amagar al ejército y a las poblaciones, igualmente el mismo movimiento se distribuyó las zonas de guerra en la entidad, entre los distintos jefes por disposición del Alto Mando

Todo ello permitió a los zapatistas controlar la zona de su campamento o cuartel. Los zapatistas conformaron guerrillas de 20 o más personas que se unieron en forma voluntaria al zapatismo. (T. Alejandro,1993)

Ricardo Ávila Palafox, representante de la posición que niega que en el Estado de México se haya dado la Revolución Mexicana de 1910 con matices propios y distintos, sostiene que las luchas que se dieron aquí, especialmente entre zapatistas y federales, no se debieron a auténticas causas locales ni fueron encabezadas por verdaderos líderes regionales.

Argumenta que fueron provocadas por la cercanía del Estado de México con el de Morelos, cuna del zapatismo, cercanía que, sin proponérselo los nativos de la entidad, los hizo enrolarse en el movimiento revolucionario, pero sin un proyecto ni causas.

Cosa que no improbable pues de sólo haberlo asimilado como un movimiento pasajero, la toma de la fábrica, así como el papel de jugar como dador de víveres de la lucha no hubiera durado los tres años que duró, creo más bien, que estaban inmersos e identificados con las demandas, causas y propuestas del zapatismo.

Finalmente, la incursión a las inmediaciones de la compañía se dio, en el entendido de financiar mediante los recursos fabriles el movimiento que venía asuntos. Sin embargo, el que interesa ahora es, la actitud que tomó respecto a las unidades de producción que se ubicaron en las zonas de influencia, pues debió decidir cómo trabajarlas, administrarlas y distribuir los recursos.

El movimiento así hizo funcionar la economía de la zona en beneficio del movimiento zapatista. (Silva Barragán, 2013, pag 188). La obstrucción del suministro de materias primas, la estructura de su mano de obra y la paralización comercial del papel; que se agravó por la destrucción y obstrucción de los caminos y ferrocarriles tomaron los zapatistas para hacerse de esta fábrica.

En estas zonas, el movimiento revolucionario encontró suministros para sus integrantes. A medida que avanzaban las tropas las condiciones en San Rafael se volvieron más caóticas. Y en este contexto en 1914 la fábrica San Rafael logró laborar hasta el 17 de junio.

Asimismo, el almacén fue saqueado en su totalidad, faltando así una serie de materiales y materias primas para producir papel. (Silva Barragán, 2013, pag. 193) En febrero de 1916 los zapatistas abandonaron San Rafael, e inmediatamente las instalaciones fueron ocupadas por las fuerzas constitucionalistas.

Durante una primera etapa, el financiamiento del mismo dependía de las contribuciones locales, es decir, de la contribución de los hacendados y cobro de impuestos (Espejel, L. 2000pag. 269). Durante una segunda etapa, se debía considerar el servicio de unidades de producción de primera como lo fue la compañía papelera, entre otros centros de producción.

Fue en el año de 1919, cuando el presidente Venustiano Carranza declara que el gobierno de México asume la indemnización de los daños ocasionados por la revolución, estableciendo una Comisión Consultiva de Reclamación la cual haría valer sus derechos. (Espejel L. 2000, pag. 289).

La lucha entre revolucionarios, principalmente era entre zapatistas y federales. El triunfo constitucionalista marca en la región el inicio de la paz ¿a costa de qué? -Que viene a ser reforzado y legitimado con la Constitución del Estado Libre y Soberano de México de 1917.

La lucha cristalina de aguas y autonomía

El agua es un factor sumamente importante en las demandas y problemas sociales y ambientales. La lucha contra economía de mercancías, así como la Lucha para conquistar el resto de elementos de acumulación explica la filósofa Luxemburgo. Tlamanalco es sujeto a procesos del capital que se pueden esquematizar en los siguientes renglones:

Las economías naturales (unidades campesinas, propiedades comunales; la economía natural ofrece rígidas barreras, en todos sentidos, a las necesidades del capital.) tienen mercados con capas sociales en donde el capitalismo puede insertar su plusvalía, a de más de estas constituyen una fuente de adquisición de los medios de producción y de obreros.

A pesar de la gran importancia del líquido han sido muy pocos los estudios o incluso los ejes en donde hablen del tema, incluso a hoy no hay un estudio amplió sobre el agua y su estrecha relación con los conflictos agrarios en contraste de los de la tenencia de tierras señala Wobeser.

La distribución del agua es reflejo de la estratificación social, por lo menos es bien clara para estos años, los mayores volúmenes de agua estaban centrados en las haciendas, empresas de carácter privado y los ranchos, se les dejaba a las comunidades el acceso a pozos o pequeños cuerpos de agua.

La disputa, lógicamente era por la apropiación ilícita por parte de unos privados, personas influyentes, que en muchos casos tenían ventajas pues tenían manera de sostener los pleitos legales, los litigios no siempre convenían a las comunidades.

La fábrica también se hizo de las aguas de la comunidad, tres caídas fueron las tomadas y está apropiación estaba convenida con el Ayuntamiento, y la otra que para 1893 se firmó un convenio de la fábrica con el gobernador con contratos periódicos de cada cinco años.

De esta forma, cambiando de caída periódicamente además que la empresa construyó un sistema de más de 18 Km. de canales de conducción, 10 km de tuberías, 5 cajas de almacenamiento y distribución, junto a esto se instaló un flocurador, que en el tiempo de lluvias ayudaba a sedimentar la gran cantidad de lodo que se arrastra de las montañas.

El agua se sometía a un tratamiento físico-químico, para obtener la calidad adecuada para la fabricación de celulosa y papel. (Silva Barragán, 2013). Frente a tal apropiación no se hicieron tardar las respuestas de inconformidad por parte del pueblo de la comunidad, pese que el desabasto era tangible en comunidades aledañas estos no tuvieron el privilegio de la protesta pues no tenían una carga política importante en estos momentos.

Frente a las inconformidades en 1897, el presidente Porfirio Díaz propuso un acuerdo en el cual dividía al monte en dos fracciones, una para explotación de la papelera y otra para los pobladores, este acuerdo duraría veinte años. La lucha por el control de agua, es continuo en la comunidad, en este caso si podemos mencionar mayor actividad.

Dado cuanta de ciertos episodios, podemos entender que bajo la organización y la conciencia histórica es posible hacer de este mundo, uno con mayores oportunidades, uno con comunas y en busca de justicia social.

 

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