Dicen que la pobreza tiene cara de mujer, cara de mujer adolescente

Según un informe emitido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, 12 de cada 100 adolescentes de 12 a 19 años son madres en Ecuador. Asimismo, estas cifras revelan que 49 de cada 100 mujeres que son madres que tuvieron su primer hijo entre los 15 y 19 años.

Según el Plan Nacional de Salud Sexual y Reproductiva 2017-2021, Ecuador es el tercer país en la región con la tasa más alta de embarazos entre los 10 y 19 años. La tasa latinoamericana promedio es de 68 embarazos por cada mil adolescentes, la de Ecuador, 111.

Cada día, catorce niñas menores de 15 años quedan embarazadas. Es aquí donde entra la gran controversia, ¿qué tan necesaria es la educación sexual en las instituciones educativas?

El enfoque de sexualidad integral plantea la necesidad de ver la sexualidad, no únicamente con el objetivo de reproducirnos, sino reconocerla como parte del desarrollo integral del ser humano, en la que es fundamental la autonomía para decidir sobre la vida sexual y ejercer autonomía sobre nuestros cuerpos.

La principal fuente de información en temas de sexualidad es la escuela y el colegio. Tenemos que reconocer que, durante nuestro desarrollo vamos sintiendo curiosidad por explorar cada vez más el mundo, dentro de estas ganas de explorarlo, entra la sexualidad. No para reproducirnos, sino como un método de placer.

Entonces, la cuestión no es a qué edad los adolescentes comienzan su vida sexual, sino, más bien dicho enfocarnos en garantizarles información necesaria para que cuando lo hagan, estén preparados y sepan cuáles son las consecuencias de no protegerse.

El reconocimiento de las personas como titulares de derechos fundamentales, generan obligaciones por parte del Estado, quien debe garantizar y crear condiciones para el ejercicio de los mismos. En el Ecuador, el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos, se ve afectado por las inequidades económicas, de género, sociales y étnicas.

Los efectos de estas inequidades, se ven reflejados en el embarazo en adolescentes, la mortalidad materna, el acceso a métodos anticonceptivo, el incremento de ITS incluido VIH, entre otros.  La ineficiencia estatal impacta directamente en la vida de miles de niñas y adolescentes.

En el Ecuador, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el 39.2% de las mujeres de 15 a 19 años reportan haber tenido experiencia sexual. y el 18.3% de las mujeres de 15 a 19 años reportan haber tenido hijos.

La realidad a nivel mundial indica que satisfacer la demanda de métodos anticonceptivos y planificación familiar resulta una intervención efectiva en la reducción de embarazos no deseados. Si bien ya existen programas de educación sexual en el Ecuador, estos no están siendo lo suficientemente necesarios para reducir la tasa de embarazos adolescentes.

El principal problema encontrado en este tema, es que la sexualidad aún se considera un tabú, y es así que el hablar de sexualidad de manera abierta, resulta muy difícil en varios hogares ecuatorianos. El embarazo en niñas y adolescentes constituye un problema social y de salud pública, que evidencia la desigualdad y la injusticia social.

En el Ecuador, el 79.5% de mujeres de 12 a 14 años tiene conocimiento sobre los métodos anticonceptivos, comparado con el 98% de mujeres entre 15 y 49 años. Sin embargo, el hacer que la sexualidad de una u otra manera se normalice, logrará que se deje de ver como algo oculto, sucio o indecente logrando de esta manera, que la comunicación y la información acerca de sexo seguro sea más asequible a los adolescentes.

De esta forma se concluye que el Estado ecuatoriano tiene la obligación de garantizar el acceso a información sobre sexo seguro y a métodos anticonceptivos y de planificación familiar a los jóvenes ecuatorianos, sin importar la edad de inicio de la vida sexual de estos mismos, para que, de esta forma, de una u otra manera se reduzca la tasa de embarazos adolescentes, el cual nos coloca vergonzosamente en como el tercer país a nivel regional con la tasa más alta.

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