Venta de plasma en la frontera México-Estados Unidos

La venta de plasma se ha visto como una forma de empleo informal que ha cobrado importancia en los inmigrantes, pero no sólo eso también de personas que obtuvieron la visa tipo B2 Turismo y Negocios, expedida de manera legal por el consulado de los Estados Unidos en México, esta actividad no es nueva.

Asimismo, vender plasma genera ganancias pues el peso mexicano no compite con el dólar desde su devaluación. Este tema no parecía ser tan relevante y hasta por momentos pasa desapercibido pues la frontera del norte para muchos sigue siendo algo muy abstracto en donde sólo hay drogas, prostitución e inmigrantes.

México por su condición territorial tiene un fluyo impactante en lo que concierne al paso de migrantes con el fin de llegar a Estados Unidos. Los inmigrantes han sido muy maltratados por el propio entorno pues los medios que ocupan para intentar llegar “al norte” no son completamente legales.

Por ello en el camino encontramos muchas violaciones de libertad por parte de los llamados “coyotes” o el mismo narcotráfico que los priva de su libertad quitándoles sus posesiones, violando mujeres y niños y utilizándolos como mano de obra para la exportación de las drogas sin contar que muchas veces pueden ser secuestrados y llevados a la muerte.

No sólo se trata de ver a los inmigrantes de forma homogénea pues la palabra en sí busca ser contenedor de múltiples identidades a los cuales también les interpela el conflicto, pero sin embargo movidos por el propósito de mantener una mejor calidad de vida también buscan cruzar la frontera hacía Estados Unidos.

El problema de por sí es complejo pues se van añadiendo más categorías identitarias de México y a su vez países vecinos de Guatemala, El Salvador, Haití, Venezuela e incluso Cuba, movidos por una estabilidad puntual, mejorar sus vidas y las de las familias que dejan en sus lugares de origen.

Sin embargo, la venta de plasma refiere que no precisamente son en su mayoría los inmigrantes los que llenan este espacio en las farmacéuticas, sino que son migrantes legales que cuentan con visado para entrar y salir del país de forma legal.

No sugiere sorpresa pues esto se lleva haciendo desde tiempo atrás, sin embargo, la venta de plasma en dinero fácil para el migrante legal, es imprescindible mencionar que quienes tienen el visado cuentan con mejores recursos económicos en contraste con los inmigrantes. Estados Unidos ha logrado consolidar un intercambio informal de mano de obra barata para crear nuevas necesidades, es decir, el negocio se vuelve redondo.

Lo que se recibe como ganancia al vender el plasma por medio de la sangre no sale del país, sino que se mueve ahí mismo, pues los migrantes a los cuales se les paga usualmente lo gastan en algún placer efímero como suele ser la ropa y no necesariamente en productos que realmente se requieran para la canasta básica.

Para ilustrar este ejemplo en el artículo llamado “Cruce la frontera de Estados Unidos para vender mi sangre” publicado por VICE, hecho por Jorge Damián Méndez Lozano narra cómo fue su experiencia al vivir esta práctica y donar su plasma, tenemos lo siguiente: “Kevin, me comparte que es estudiante de preparatoria en México y que desde hace 10 meses acude a donar sangre una vez por semana. Hasta el momento no ha tenido malestar corporal, aunque la primera vez que donó se impresionó al mirarse conectado a una máquina viendo cómo su sangre salía y entraba por sus venas. El dinero ganado lo ha utilizado para comprarse ropa, un boleto de avión, gasolina para su auto y cerveza. En diciembre pasado gastó cien dólares  (producto de cuatro donaciones) en unas botas, una bolsa y una chamarra de la tienda Forever 21, que fue un regalo para su novia”.

El donar plasma se vuelve un empleo informal, generando una adicción pues no se tienen que realizar mayores indagaciones ni llevar una serie de documentos que aprueben que eres ciudadano americano (tema que a los laboratorios que se dedican a ello les preocupe muy poco) generando que las personas vuelvan por dinero fácil, sin arriesgar su vida ni su visado.

Al referirse a la frontera no sólo es hablar de indígenas y personas de bajos recursos, sino también el lado de las personas que entran al país de forma legal y que estando allá buscan un empleo informal (doméstico, limpiador de vidrios, etc., tipo de prácticas para obtener dinero extra y satisfacer cualquier tipo de necesidad que el mercado nos muestra, algunos para sus estudios, otros para ropa, y muchos para vivir cómodamente en México.

Las fronteras son un punto de encuentro entre el migrante legal y el inmigrante, entre las clases sociales acomodadas y los subalternos, aquellos que conforman la periferia que no son tomados en cuenta.

Sin embargo, son quienes mueven economías grandes como Estados Unidos, cuyo territorio también está conformado por una mayoría poblacional migrante, no sólo de México sino de otros países y por los cuales Estados Unidos goza del esplendor que hoy en día tiene como país de “primer mundo”.

Hay que tener en cuenta que las “revoluciones” no se hacen en el centro sino se hacen desde la periferia.

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