Nueva huelga general en la India, una movilización victoriosa

Aproximadamente unos 250 millones de indios salieron el pasado 27 de noviembre en las calles de la India convocados por los 10 sindicatos principales de trabajadores y trabajadoras: Congreso Nacional de Sindicatos de la India (INTUC), el Congreso de Sindicatos de Toda la India (AITUC), Hind Mazdoor Sabha (HMS), el Centro de Sindicatos de la India (CITU), el Centro de Sindicatos Unidos de Toda la India (AIUTUC), el Sindicato Centro de Coordinación (TUCC), Asociación de Mujeres Autónomas (SEWA), Consejo Central de Sindicatos de la India (AICCTU), Federación Progresista del Trabajo (LPF) y Congreso de Sindicatos Unidos (UTUC)… Pero no solo, también una plataforma paraguas de más de 300 organizaciones campesinas.
A su vez se puede observar la solidaridad y el apoyo mostrado a esta huelga por parte del Frente de Izquierdas que componen el CPI, CPI (Marxista), PSR y Bloque Avanze India. el FI tiene a su alrededor sindicatos de campesinos y estudiantiles.
Como también se produce el apoyo de partidos surgidos tras la represión al levantamiento naxalita en Bengala Occidental en el corredor de Siliguri, como el CPIML (Liberación) y el CPI Red Star que hoy en día participan activamente en el sindicalismo; el Frente Unido contra el Fascismo hinduvta y en la lucha por la liberación de presos y presas naxalitas.
Aunque la huelga está convocada solo para un día, las organizaciones de agricultores llaman a movilizarse también la mañana siguiente, -llevan haciéndolo 3 meses-, tiempo durante el cual también convocaron protestas de ámbito estatal en 4 ocasiones.
Hindustan Zindabad es un grito de guerra hindustaní (Pakistán e India) usado por los indios e indias durante la lucha por independencia contra el Imperio Británico. Hoy en día, esta canción resuena en la India como consigna en las protestas sindicales y unitarias patrióticas contra el libre mercado del BJP y su fascismo apátrida en la más de 22 idiomas oficiales, dravidas y sino-tibetanas (Indí, bengali, urdú, punyabi, guyaratí, maratí, konkani, oriya, asamés, inglés…)
Existen varios factores que están haciendo de la India un nuevo logro -y reto- para alcanzar las democracias populares y el socialismo.
Todas las fuerzas comunistas de la India están currando codo con codo en el movimiento sindical, obrero, agrario y campesino reventando las contradicciones del sistema capitalista y de castas, abarcando no sólo problemas laborales sino también sociales como la necesidad del agua potable, la protección de los adivasis, y la anulación total del lumpen del lumpen que son los dalits.
Construyendo, hospitales, acequias, escuelas de historia, literatura, cultura y arte. La unidad sindical también trasciende las revueltas de 2019 por CAA (Nueva Ley de Ciudadanía) contra los Musulmanes indios que aplica una política divisionista al país.
Los naxalitas en Bengala Occidental lo han llevado a cabo como la distribución de medicinas, y el CPI en Kerala construyendo centros médicos públicos contra la privatización de la sanidad desde el gobierno del BJP en servicio de multinacionales europeas.
Unidad y organización son las claves de su victoria para un Hindustán mejor, las fuerzas revolucionarias abarcan un gran plano en las masas desde el sindicalismo, los dalits, adivasis, liberación de la mujer, estudiantes, comunidades religiosas cada vez más unidas como pueblo y clase. Esto ha sido posible gracias a la unidad de las distintas corrientes socialistas (Frente de Izquierdas y los maoístas).
También es necesario decir que esto no viene de ahora, en octubre de 2019 hubo movilizaciones masivas de los indios (incluidos el Congreso Nacional Indio y el Trinamool) contra la CAA (Nueva Ley de Ciudadanía) que quería abolir la nacionalidad de los musulmanes llegados a la India para atacar de nuevo a una parte irrenunciable del pueblo del Hindustán (musulmanes), que contribuyeron a su creación y liberación nacional (a niveles filosóficos, poéticos, intelectuales, políticos…).
Por no decir que el pueblo indio ya empieza a estar hasta el “sari” de la violencia gratuita, injustificada y divisionista fascistoide de los grupos paramilitares del BJP, como el RSS, y los grupos terroristas que han sido financiados por las castas que aún predominan en la India para expulsar a los adivasis de sus tierras, beneficiando la deforestación de sus bosques así como de sus casas, les lleva pasando desde la industrialización del Raj Británico.
Esta es una de las muchas razones por las cuales hay tantos adivasis, incluidos cristianos, que se unen a las filas del PLGA (Ejército Guerrillero de Liberación Popular) brazo armado del Partido Comunista de la India (maoísta).

Unidad y organización son las claves de su victoria para un Hindustán mejor, las fuerzas revolucionarias abarcan un gran plano en las masas desde el sindicalismo, los dalits, adivasis, liberación de la mujer, estudiantes, comunidades religiosas cada vez más unidas como pueblo y clase. Esto ha sido posible gracias a la unidad de las distintas corrientes socialistas (Frente de Izquierdas y los maoistas).

El único sindicato que no ha convocado ha sido el Bharatiya Mazdoor Sangh, una organización con mensaje de clase que en realidad sirve a los intereses del BJP (el partido fascista que hoy gobierna en la India), cuyo fundador Dattopant Thengadi fue miembro de los grupos paramilitares de Hinduvta RSS.
La información que no sale sobre la India, que no nos llega o la desinformación es muy peligrosa en un país donde aún no se han eliminado los latifundios, las castas, ni la corrupción, donde crece un fascismo paramilitar y divisionista, donde las multinacionales Europeas explotan sus materias primas llevando a cabo violaciones constitucionales, e incluso llegando a puntos de total explotación infantil en fábrica y minería.
El sindicalismo en la India, está dando un claro ejemplo al mundo sobre cómo debemos funcionar los y las revolucionarias: organización, organización y más organización.
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