Mujeres migrantes, un fenómeno vinculado a la violencia de género

Muchas veces las mujeres migrantes se encuentran con realidades más precarias que las de sus países de origen.

Cada vez es más evidente la migración como un fenómeno influido por los temas de género. En Centroamérica y Suramérica la migración se ha convertido, para muchas mujeres, casi en una obligación más que en una opción.

Aunque el término de migrante internacional no cuenta con una definición universalmente aceptada, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), define un migrante internacional como “cualquier persona que se encuentre fuera de un Estado del que sea ciudadano o nacional o, en el caso de las personas apátridas de su Estado de nacimiento o residencia habitual”.

Igualmente puede incluirse en la definición a las personas migrantes en situación regular o irregular, apátridas, víctimas de la trata de personas y objeto de tráfico ilícito.

Las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual. Foto: razonyrevolucion.org

Los motivos por los cuales las mujeres deciden migrar son diversos. Problemas sociales que afectan la vida cotidiana al punto de hacerla insostenible:

  • La violencia (intrafamiliar y callejera).
  • Necesidad de huir de los conflictos y la persecución (local).
  • Discriminación, abuso y violencia por razón de género.
  • Acceso a una mejor educación.
  • La inseguridad alimentaria.
  • La desigualdad de oportunidades de empleo y económicas en general.
  • La degradación ambiental y las catástrofes naturales.

Esto se ve reforzado por la actual pandemia del COVID-19 que azota al mundo y las complejidades de la atención sanitaria.

Abusos en la migración femenina

Son muchos los riesgos que corren las mujeres en cada una de las fases del ciclo migratorio, entiéndase desde el país de origen, como en los países de tránsito, destino y retorno.

Los abusos por discriminación de género y la vulnerabilidad sexual, al ser objeto de violaciones, explotación, esclavitud, secuestros para trata de personas, extorsión e incluso asesinato; por funcionarios públicos, particulares o bandas de delincuentes.

El sometimiento a largas jornadas de caminata expuestas al sol y con poca o muy escasa hidratación, sin dormir o durmiendo a la intemperie. Asimismo, el riesgo a las olas de frío en algunos países.

Adicionalmente, la incertidumbre en la frontera donde los trámites migratorios implican largas horas de espera, y la posibilidad de ser separados de familiares (incluso hijos de sus madres), por los protocolos de seguridad y políticas migratorias de algunos países.

En Estado Unidos existen centros de detención de niños migrantes que aún funcionan.

Niños en centros de detención de EE.UU. luego de que fueron separados de un familiar que intentó cruzar con ellos la frontera. Foto: www.laizquierdadiario.com
Mujeres, las más afectadas al momento de migrar

También es sobre las mujeres que recae el peso de la administración y cuidado de los hogares e hijos de quienes han migrado, esto implica un doble trabajo doméstico y de cuidado.

El sistema patriarcal y el sistema de organización económica del mundo hace que los salarios de las mujeres migrantes sean menores, subordinado a las políticas discriminatorias de género.

Según el Observatorio Internacional de Migraciones y Derechos Humanos (Argos), la mayoría de las migrantes indocumentadas se dedican a ser trabajadoras domésticas, mantenimiento de casas y edificios, preparación de alimentos, limpieza, cuidado de niños, pacientes enfermos y ancianos.

Mujeres migrantes
Mujeres migrantes son explotadas y mal pagadas, dice la ONU. Foto: www.prensalibre.com

Asimismo, se refleja la vulnerabilidad de las mujeres en lo que respecta a la protección con el seguro de salud al realizar trabajos domésticos. Muchas mujeres no tienen la posibilidad de reunirse con sus cónyuges e hijos en el país de destino.

Sumado a la dificultad de contar con mecanismos de denuncias ante posibles métodos de explotación.

Según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para 2019, de los 272 millones de migrantes internacionales en el mundo, 48% fueron mujeres; Casi la misma cantidad de población total de Italia y Reino Unido juntas.

Es importante considerar el rol determinante de las mujeres en la economía y la reproducción social, pues son las mujeres quienes llevan a cabo el mayor aporte a sus países de origen a través de las remesas.

De acuerdo a la declaración de ONU Mujeres, en el marco del Día Internacional del Migrante 2020: las contribuciones por remesa “ayudan a sostener las economías de muchos países, y representan un sustento para las familias y las comunidades, algo que es especialmente importante durante las épocas de crisis”.

Es necesaria una mayor comprensión de que la migración es un fenómeno influido por las cuestiones de género. Valorar la atención diferenciada de esta población doblemente vulnerada, tomando en cuenta la discriminación de género arraigada y dilatada por todos los países del corredor migrante, bien sean de origen o destino.