Las TERF y la deslegitimación del deseo trans (I): El argumento

Uno los argumentos de las feministas radicales está decir que las mujeres trans son hombres vestidos de mujer, porque no tienen menstruación.

El Feminismo Radical Trans Excluyente, TERF por sus siglas en inglés, es un acrónimo que utilizaron ciertos grupos de feministas que se autodenominan adscritas a la corriente feminismo radical.

En español se traduciría como feministas trans excluyentes, es decir, que consideran que las personas trans no deben militar ni son bienvenidas en el movimiento feminista.

Este debate surge a partir de las luchas del movimiento trans, sobre todo de las mujeres trans en cuanto a ser reconocidas como mujeres.

La lucha por el reconocimiento de su identidad femenina y de acceder al cambio de identidad en sus documentos legales, además de cosas más cotidianas como el tema de poder entrar a los baños y de poder recibir un trato digno como mujeres, en su autorreconocimiento como mujeres.

El debate a menudo se centra en el uso para las mujeres trans de espacios exclusivos para un solo sexo, como los baños públicos. Foto: Reuters.

En entrevista exclusiva para ElEstado.net, Joseph Soto, militante feminista y varón trans venezolano, explicó los basamentos del TERF, “estas feministas que no son trans o sea que son radicales apelan a argumentos como el tema de la biología. Plantean que una persona que no tenga útero, ovarios, no le venga la regla (menstruación), que no haya sido criada bajo los rituales de género femenino no puede comprender qué es ser mujer, no puede entender las opresiones por las que pasan las mujeres”.

Soto plantea que, bajo esa concepción, entonces las mujeres trans no serían otra cosa que hombres que se hacen pasar por mujeres, u hombres vestidos de mujeres y que al final, cuando intentan entrar a los espacios feministas lo consideran como una invasión o infiltración enemiga de los hombres a espacios de mujeres.

Desde las experiencias trans, el movimiento trans o las individualidades trans que desarrollan algún activismo desde su identidad, el choque con estos planteamientos, primero, es que son esencialistas, es decir, que apelan únicamente a la biología como el único sustrato de la conformación de ser mujer.

Una mujer no es nada más un útero y un ovario, una vagina, unas tetas, o sea, una mujer es en todo caso todo lo que se construye en su vida. Las mujeres trans acceden a hacer su tránsito como mujeres y luego ya al optar y desarrollar todos los cambios físicos, les pasa lo mismo que las mujeres cisgénero: igual van a trabajos y las subestiman. Joseph Soto.

Esta posición se aparta, por ejemplo, de una gran teórica referente dentro del hecho feminista, Simone de Beauvoir quien plantea: no se nace mujer, se nos lleva a serlo, una mujer no nace sino se hace en términos de que es efectivamente la socialización, las lógicas bajo las cuales funcionan el sistema patriarcal, las que imponen a las mujeres diversos tipos de opresión.

Por ejemplo, desde el tema del voto que ya ha sido superado y actualmente toda la serie de micromachismos, todo el tema de la violencia de género; algo frente a lo cual las mujeres trans no están exentas porque de hecho, a las mujeres trans las matan, las violan, las violentan, las discriminan por considerarse mujeres, por haber rechazado su identidad masculina.

Marcha en México “No + muertes trans”. Foto: www.laizquierdadiario.com

No es un asunto como que tu te paras y dices “ay ahora me siento mujer”. El proceso de transición, te lo digo por experiencia propia como varón trans es un proceso súper arduo, un proceso muchas veces muy doloroso que requiere una serie de cosas en términos tanto materiales. Todo lo que implica pasar por el proceso médico, las hormonas, el tratamiento, las operaciones, etc; y todo el tema de la transición social: de que la gente empiece a reconocerte bajo la identidad con la que te identificas. Joseph Soto.

Eso para las mujeres trans también es un proceso que se da, de ir asumiendo poco a poco la identidad femenina entonces no es así como que “ah no son hombres vestidas de mujeres”.

Estas son personas que verdaderamente echan a un lado su identidad masculina, no necesariamente tiene que llegar un punto en que la rechacen y termine de decir “no yo nunca fui hombre”, sino aceptar que se le puso una identidad al nacer pero se reconocen como mujer, y esa es como la lucha de las personas trans y de las mujeres trans, ser reconocidas socialmente, jurídicamente y laboralmente; todos sus ámbitos bajo la identidad con la que se autopercibe.

Las disputas del término TERF en diversos contextos

Pero estas feministas TERF, desconocen todo el proceso de tránsito y lo basan todo en el tema biológico. Joseph Soto afirmó que “lo complicado ahí es que verdaderamente estas disputas, no tanto en este contexto porque yo vengo de la militancia feminista y he podido entablar diálogos respetuosos, sinceros, honestos y chéveres pues que no han llegado a un tema violento ni de irrespeto con compañeras feministas que me han manifestado sus preocupaciones, sus inquietudes, sus desconocimientos respecto al tema trans y también en algunas cosas estamos de acuerdo; en algunas cosas congeniamos en otras no”.

Joseph Soto, militante feminista y varón trans venezolano (de sombrero blanco) junto a la organización “Transgresores- Colectiva de Hombres Trans”. Foto: Joseph Soto.
España y el impulso de la “ley de género”

Pero el tema en otros ámbitos o en otros contextos, por ejemplo el norteamericano y el europeo, ha estado acompañado de un debate caldeado, ha llegado a puntos de contradicción muy fuertes. En el caso de Europa, específicamente España, se viene impulsando una ley de género que plantea la sustitución del término mujer, de la categoría mujer por la categoría género.

Las feministas de España consideran que el borrar la categoría mujer para poner la de género, invisibiliza a las mujeres e invisibiliza la serie de luchas históricas que han venido dando por ser reconocidas jurídicamente. Entonces les preocupa que esto sea utilizado por el Estado, por el sistema para echar atrás una serie de logros alcanzados por el movimiento de mujeres.

El feminismo TERF niega la experiencia como mujeres de las mujeres trans.

Aunque tales feministas tienen esa preocupación, por otro lado entonces “llegan a puntos de decir que las mujeres trans son hombres vestidos de mujer, o sea, a negar la identidad trans a pesar de toda la experiencia real legitima por la que pasamos.

Y allí es donde vienen las fuertes contradicciones, que en ese contexto han llegado a puntos de tratar con irrespeto, de no escucharse, un punto donde no es posible el diálogo y de ahí es donde se ha formado el conflicto”, destacó Soto.