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La decadencia de las relaciones de España con Latinoamérica: Argentina, Ecuador y México

Muchos son los factores que influyen en la inestabilidad de las relaciones entre la República española y los gobiernos de Latinoamérica, pero la situación se agrava con estos tres casos en específico.

España y América Latina permanecen unidas no solo por su vínculo a raíz de la colonización, sino también por el conjunto de valores, herencia consuetudinaria, idioma y demás elementos culturales. Lo cierto es que los une un proyecto común de construir un futuro próspero e incluyente para sus ciudadanos, exhortando la figura democrática acompañada con los derechos y libertades de los individuos.

Por supuesto, aún se encuentran unidos por lazos que se traducen en oportunidades económicas, empresariales, tecnológicas y culturales que permiten acercar a instituciones y empresas para lograr un beneficio mutuo. Sin embargo, parece que todavía quedan muchas asperezas que limar entre las diferencias que tienen los gobiernos.

Ahora bien, consolidar una alianza estable permitiría el desarrollo de una relación bilateral provechosa entre España y el otro Estado en cuestión. Por eso buscan una mayor cooperación en materia de inversión y comercio, y también en delicados asuntos como son el cambio climático, tomando en cuenta a la vez, la crisis ocasionada por la pandemia.

Aunque España es hoy uno de los principales inversores en América Latina, con una presencia destacada en sectores clave del proceso de desarrollo y modernización social, todavía es fundamental establecer acuerdos concretos. No solo se trata de su aparente «aporte desinteresado» en el área de energía, las comunicaciones, la construcción y gestión de infraestructuras, el turismo o la provisión de servicios públicos.

España y Argentina

Entre los datos más relevantes, está que según un informe de la Cancillería, Argentina ocupa el puesto 39 en la lista de lugares de origen de las importaciones de España.

Por otro lado, cuando se trata de emigrar, los ciudadanos argentinos en su mayoría se deciden por España. Actualmente, un 70% de los jóvenes de entre 16 y 24 años prefiere vivir en el exterior y España pica en punta como el destino preferido, indicado por una encuesta de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

Este alto índice de migración se debe a la creciente crisis económica del país, tomando en cuenta también la deuda pendiente con el FMI asumido en 2018, situaciones que el nuevo gobierno presidido por Alberto Fernández busca erradicar.

Con motivo del «Día de la Hispanidad«, el Embajador de Argentina en España Ricardo Alfonsín, aprovechó la ocasión para dar una charla sobre el nexo entre ambos países, el cual se desarrolló con bastante naturalidad.

Durante el evento, en su discurso Alfonsín destacó la relevancia de su relación desde el punto de vista turístico, económico y cultural. Además, agradeció las donaciones de vacunas que se han realizado en apoyo hacia los nacionales argentinos.

Al mismo tiempo, no pudieron dejar escapar los puntos estratégicos y geopolíticos, ya que Ricardo Luis Alfonsín indicó que están llamados a conservar y a potenciar los lazos entre España, en el contexto de Europa, y Argentina, en el marco de América Latina.

Pero, lo más llamativo de sus declaraciones fue que ambos países son referencias indiscutibles en la construcción de un mundo mejor, libre y democrático.

España y Ecuador

Desde hace unos meses, el Gobierno español se ha visto interesado en dar un nuevo im­pulso a la re­la­ción eco­nó­mica y co­mer­cial con Ecuador, uno de los países de Latiniamérica más dañados en su eco­nomía debido a políticas neoliberales impulsadas por el gobierno de Lenín Moreno y ahora su sucesor Guillermo Lasso.

Aparentemente, con el Presidente Guillermo Lasso no hay «obstáculos» que impliquen un tramo difícil para lograr esto, pero para muchos es un tanto forzado contando con que el mandatario ecuatoriano fue salpicado en el escándalo conocido como los Papeles de Pandora, lo que ha llevado a la Asamblea Nacional iniciar una investigación.

En tercer lugar se puede acotar que el país se encuentra en una situación de polarización política tras el periodo «correísta«, que culminó con lo que algunos analistas califican como «la traición de Lenín Moreno«, puesto que el exmandatario viró hacia el neoliberalismo su proyecto de gobierno.

Un mes después de que el conservador Lasso asumiera como mandatario, tras derrotar en segundo turno al candidato Andrés Arauz (apoyado por el expresidente Correa), la secretaria de Estado española de Comercio de España, Xiana Méndez, expresaba en Quito, la voluntad de Madrid de ampliar las relaciones económicas con el país andino.

Sin embargo, habrá que observar como quedan los planes y propuestas después de los hechos que están haciendo convulsión en el país latinoamericano.

España y México

En este punto si está un poco más complicado el panorama, considerando que la relación entre ambos actores políticos ha ido cambiando de cuándo en cuándo. El transcurso del tiempo, la distintas épocas vividas y los cambios de gobierno condujeron al actual distanciamiento de su vínculo bilateral.

México celebró recientemente los 200 años del inicio de la emancipación del Imperio Español en la época colonial, el cual se conmemoró con el tradicional Grito de la Independencia. Dicho proceso significó y sentó las bases para la formación del Estado-nación que dio forma a los Estados Unidos Mexicanos, con una identidad propia pese a la influencia hispana.

Mientras que en el presente, esas relaciones parecen estar en stand by, ya que el Presidente López Obrador y su homólogo Pedro Sánchez no parecen coincidir en muchos aspectos. AMLO le pidió a España que «se disculpara» por los acontecimientos en la época colonial, pero la respuesta del Gobierno fue silencio total, a eso se sumó las burlas de algunos políticos de derecha.

Para saber cómo quedarán las relaciones entre ambos países se necesitará tiempo y esperar la decisión más pertinente por parte de los mandatarios. No obstante, si España vota por otro líder político para presidir La Moncloa con un proyecto diferente, más abierto al diálogo y al consenso aunque diste de la ideología del Presidente mexicano, todo podría cambiar para bien.