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Entrevista a Gabriela Rivadeneira «De una década de bienestar al tiempo de retrocesos»

"El contraste es evidente...hoy la desinstitucionalización del Estado promovida desde el gobierno de Moreno hasta la actualidad con Lasso, deja a sectores populares y clases medias en absoluta indefensión"

Los pueblos de América Latina sufrieron en carne propia lo que significó la instauración del neoliberalismo, modelo de explotación humana y expoliación de la tierra, que sólo podía darse con el control de las voces de las mayorías.

Para ello, la época de las dictaduras militares bajo la doctrina de Seguridad Nacional y la operación Cóndor como instrumento de control, dio el primer paso al establecer el escenario necesario para  consolidar el papel de la región como exportadora de materia prima en la división internacional del trabajo a través de su “industrialización”.

El Estado de bienestar surgido en Europa como posibilidad, se reflejó en América Latina como trazos dispersos a través de los cuales se pretendió garantizar derechos sociales fundamentales para las grandes mayorías, cohabitando con el capitalismo, cosa imposible en territorios a los que no se ha permitido la posibilidad de establecer políticas con soberanía. Esto se comprueba al afirmar que América Latina sigue siendo la región más desigual del planeta.

La implantación del neoliberalismo hizo lo suyo, limitando la acción del Estado en los asuntos sociales, y dejando unos resultados nefastos en los que la pobreza, el analfabetismo, la desnutrición, entre otros, se alzaron en más del 80% en la mayoría de los países latinoamericanos.

De esta manera, el siglo XXI dio la entrada a procesos revolucionarios en América Latina en los que Venezuela con Hugo Chávez en el poder, mostró la posibilidad de un proyecto alternativo que tuvo como principios la justicia social y que logró materializar resultados importantes en materia de salud, educación, alimentación y participación política de las grandes mayorías.

Ecuador hizo lo propio. La Revolución Ciudadana encabezada por Rafael Correa, llevó a este país al fortalecimiento de la economía llegando a ser la más fuerte en la región con las tasas más bajas de desempleo, salarios dignos, eliminación de la tercerización e incorporación de las trabajadoras domésticas en los derechos laborales, entre otros avances.

Hoy, la realidad es otra. Existe un claro intento de restauración del neoliberalismo bajo la égida de gobiernos de derecha que han alcanzado el poder bajo mecanismos inusuales como el Lawfare, golpes de Estado o campañas mediáticas. Ecuador hoy es gobernado por un banquero que representa los intereses neoliberales y que en poco tiempo ha echado al traste los avances de la Revolución Ciudadana.

En este contexto, Gabriela Rivadeneira*, líder de este proyecto político nos brinda una entrevista en la que conversamos sobre la realidad que viven hoy los trabajadores ecuatorianos y el significado de las recientes manifestaciones del primero de mayo, realizadas en medio del decreto de toque de queda por parte de Lasso.

Gabriela Rivadeneira plantea que Después de dos años de pandemia, la movilización del 01 de mayo fue una bocanada de aire para muchos sectores, en Ecuador y en varios países de la región. No sólo salieron a marchar las y los trabajadores, sino que fue la expresión más amplia de una sociedad cansada, asqueada por el menosprecio de un gobierno que solo mira por sus aliados económicos en contra del pueblo. Fueron las y los trabajadores, los despedidos, estudiantes, agricultores, movimientos feministas, organizaciones sociales y políticas”.

Esta realidad ha impactado en muy poco tiempo sobre los porcentajes de aprobación de la gestión de Lasso: “Las consignas en contra del presidente banquero Lasso, en contra de sus políticas de empobrecimiento, voces múltiples y diversas en contra de un gobierno que tiene menos del 20% de aprobación en su primer año de gobierno”.

Dentro de los grandes retrocesos que han venido de la mano con el gobierno que representa la reinstauración del neoliberalismo, la seguridad ocupa un tema central: pasamos de ser uno de los países más seguros del continente a ser uno de los más peligrosos a escala mundial. En solo 4 meses se registraron más de 1.000 asesinatos, la mayoría de ellos al estilo sicariato, práctica jamás vista en nuestro país”.

Todas estas consecuencias no son más que el resultado de una política de reducción del Estado, que deja a la deriva a las grandes mayorías y quiebra los alcances establecidos en materia de derechos políticos, económicos y sociales.

Para Gabriela Rivadeneira  “el contraste es evidente, mientras que, con la Revolución Ciudadana, tuvimos una institucionalidad capaz de garantizar y ampliar derechos para las grandes mayorías sociales y la salida de la pobreza, hoy la desinstitucionalización del Estado promovida desde el gobierno de Moreno hasta la actualidad con Lasso, deja a sectores populares y clases medias en absoluta indefensión, con abismales recortes de presupuesto en salud y educación y la eliminación total de la inversión pública, a pesar de tener un buen momento económico con el ingreso de venta de petróleo, es decir, prioridades totalmente alejadas de las necesidades de la gente. Pasamos de una década de desarrollo y bienestar al tiempo de retrocesos y empobrecimiento de nuestro pueblo”.

Las consecuencias de la pandemia han golpeado a la sociedad en general y Ecuador además las recibe con un gobierno que no está interesado en proteger a la población a través de políticas públicas capaces de atender los problemas más urgentes, al contrario, existe una acción sistemática para la disminución del papel del Estado.

Al ser consultada sobre el mayor retroceso para el país a partir del desgobierno de Guillermo Lasso, Gabriela Rivadeneira asegura que es El achicamiento del estado, porque ha provocado empobrecimiento y falta de acceso a derechos básicos para la gente, especialmente después de dos años de pandemia que ha golpeado fuertemente la economía real. Esto no es menor, porque ha causado una ola migratoria sin precedente, dolorosa, prevenible, pero que pasa por la vista ciega del gobierno”.

 

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*Expresidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador. Directora Ejecutiva del Instituto para la Democracia Eloy Alfaro (IDEAL). Militante política de la causa popular y progresista, comprometida con la igualdad, la lucha de las mujeres y la unidad de la Patria Grande. Estudió en la Universidad Politécnica Salesiana, donde se graduó como licenciada en Gestión para el Desarrollo Local Sostenible. Actualmente cursa una especialización en Estudios Contemporáneos de América Latina y Europa por la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Ejerció durante dos periodos consecutivos (2013-2015 y 2015-2017) la presidencia de la Asamblea Nacional del Ecuador, tras convertirse en la asambleísta más votada en la historia del país, con más de tres millones y medio de votos. Tras ser reelecta como asambleísta, formó parte de la Bancada de la Revolución Ciudadana (2017 – 2021).