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Petro: «empieza nuestra segunda oportunidad»

Esta toma de posesión, inédita en el país granadino, estuvo llena de pluralidad y, sobre todo, de gente ilusionada y aferrada a la idea del cambio posible junto a Petro.

Este domingo, la mariposa amarilla de Mauricio Babilonia se hizo acompañar de dos camaradas, una roja y otra azul, con motivo de la toma de posesión de Gustavo Petro.

La historia aguerrida de Colombia abrió un nuevo capitulo. Gustavo asumió la presidencia en un hermoso acto lleno de gente y de flores.

La diversidad cultural colombiana caminó unida, como pocas veces lo ha hecho sobre el suelo bogotano. Seguramente, no será la última. Ha sido un día cargado de mucho simbolismo.

El discurso

Ha habido discurso impecable por parte del nuevo presidente de Colombia, quien tuvo la mágica idea de traer hacia la multitud que esperaba, la espada de Bolívar como signo inequívoco de nuevos tiempos.

Esta toma de posesión, inédita en el país granadino, estuvo llena de pluralidad y, sobre todo, de gente ilusionada y aferrada a la idea del cambio posible.

Otro momento intenso y hermoso fue el juramento de la vicepresidenta Francia Márquez, quien pronunció las siguientes palabras: “Juro ante Dios, el pueblo de Colombia, mis ancestras y ancestros, respetar la Constitución y trabajar por los colombianos y colombianas que históricamente han estado excluidos, hasta que la dignidad se haga costumbre.”

Colombia, como nos dijo Petro, se merece una segunda oportunidad.

La literatura da la mano a la política

Al hacer referencia al final de “Cien años de soledad”, fabuloso libro escrito por el colombiano Gabriel García Márquez, Petro rompía con esa especie de designio trágico.

«Todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra».

A lo que agrega Petro: “Los colombianos y las colombianas hemos sido, muchas veces en nuestra historia, enviados a la condena de lo imposible, a la falta de oportunidades, a los NO rotundos. Quiero decirles a todos los colombianos y todas las colombianas que me están escuchando en esta Plaza Bolívar, en los alrededores, en toda Colombia y en el exterior; que hoy empieza nuestra segunda oportunidad”.

La compañía

Esta segunda oportunidad es todo lo que necesita Gustavo Petro para convocar al cambio real colombiano. Un cambio complejo, de ahí el decálogo expuesto por el nuevo presidente, donde habla de sus planes y certezas, pero sobre todo dibuja con quiénes lo hará: hombres, mujeres, niños, ancianos, trabajadores, naturaleza, etc.

Colombia la grande, el sueño inequívoco de Bolívar volvió a tomar sentido. En palabras de Petro: “Es necesaria la unión latinoamericana. Ya es hora de dejar atrás los bloques, los grupos y las diferencias ideológicas para trabajar juntos. Entendamos de una vez y para siempre que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Y que juntos somos más fuertes”.

El discurso de Petro, es un discurso en doble dirección: uno para su pueblo, otro para el mundo que lo escucha.

Colombia, potencia para la vida, se construye desde adentro pero necesita de los otros para reinventarse.

El Rey Felipe VI

El Rey de España fue el único que saltándose el protocolo se quedó sentado cuando la espada de Simón Bolívar atravesó el escenario.