Crónicas de confinamiento por el coronavirus. Desaparición inesperada

Anoche me terminé durmiendo a la una de la mañana, me llegó un mensaje de una de mis mejores amigas, y para ser sincera necesitaba hacer un poco de catarsis. Ella no sabía muchas cosas de la novela dramática que es mi vida constantemente, así que la puse al día. ¡Qué bien hace hablar y descargar lo que llevamos dentro, tanto lo bueno como lo malo!

9:00

Me desperté, otro día más con sueños confusos. Me quedé en la cama un rato más.

10:00

Me levanté pensando “hoy no me voy a preocupar por lo que tengo que hacer, me voy a ocupar de lo que necesito hacer”. Son conceptos similares pero con un fondo muy distinto, todos estos días me levantaba preocupada por todo lo que tenía que hacer, frustrándome por no terminar nada. Hoy sin embargo lo transformé en: “voy hacer lo que pueda y lo que no, mañana será otro día“.

Desayuné lo que todos estos días, una banana, leche de avena con cereal, cigarrito y a esperar para poder empezar con la rutina.

11:30

Hora del ejercicio. Sigo sin acostumbrarme a la rutina de cardio, el maldito bastardo nos sigue haciendo la rutina progresiva, y a diferencia de cuando empezamos a entrenar, ahora me cuestan mucho las planchas, no entiendo qué pasa. Pero estoy empezando a notar resultados, iba a subir una historia a Instagram, pero decidí que no, sentí que no era el día.

12:30

Tocó ducha, el pelo me empezó a molestar de más. Salí y vi que mi amiga estaba fumando en el balcón, fui con ella. Se me vino a la cabeza hacer meditación, necesito conectarme con mi yo interior, me dijo que sí.

13:00

Me metí a su baño a secarme el pelo para después empezar con la meditación, mientras el maldito bastardo terminaba de cocinar.

En el momento en el que me secaba el pelo se me cruzó por la cabeza “que lindo sería tener una máquina de cortar el pelo y raparme un costado”. No tenía máquina de cortar el pelo, pero me acordé de que en mi baño había una tijera, fuí a buscarla y me corté el pelo, quedó bastante bien para no saber cortar con tijeras.

Yo creo que debería ser terapia el hecho de cortarse el pelo uno mismo, me dió una paz increíble, como todas las veces anteriores que me he cortado o rapado los costados. Perdón familia, siempre la paga mi pelo, es lo que hay y me encanta.

14:00

Nos metimos en la habitación con mi amiga para empezar a meditar, estaba buscando una canción acorde al momento, y me llegó un mensaje de la otra chica de casa diciendo que se iba a la casa de la novia unos días.

Se lo dije a mi amiga y fuimos a decírcelo al maldito bastardo porque nos pareció una noticia muy fuerte, estamos todo el tiempo hablando de que la gente no tiene que salir de casa y ella se fue.

Al final todos estamos pasando cosas duras en esta cuarentena pero en esta casa solo se sale para ir al super, nos pareció una irresponsabilidad enorme tomar ese riesgo, y más sabiendo que su novia trabaja, no está en cuarentena completa, nos cagó la meditación y el almuerzo también.

15:00

Nos sentamos a comer bastante mal por la noticia, a mi amiga es a la que peor le sentó, porque al final es la dueña de casa y es la que está echando más de menos salir a la calle y claro, esto fue una bomba.

Hablando los tres estábamos de acuerdo en que no podía volver a vivir con nosotros, se está arriesgando un montón y nosotros al final nos estamos cuidando  tomando todas las precauciones, pero pasa esto.

16:00

Después de otro capitulo de Brooklyn Nine Nine, mi amiga decide contestarle el mensaje y ella nos devuelve con una llamada, nos dijo que se sentía muy mal por todo lo que estaba pasando, que agarró la moto y le salió irse.

Al final terminamos de acuerdo los cuatro en que no podía volver a casa, con muchísimo dolor la verdad porque no deja de ser amiga nuestra, y por todo lo que está pasando no aguantó más.

Es una realidad, pero acá quiero aclarar que sé que todo el mundo la esta pasando mal por algún motivo, yo incluida, pero así  no salgo y mi amiga tampoco, es el punto de entender la situación que está pasando fuera, y que no es un chiste el coronavirus.

17:00

La conversación quedó en que bueno, entendíamos su situación y su punto, pero que también tenía que entendernos a nosotros y que no volvería a casa, que ya vería donde quedarse.

El maldito bastardo volvió a trabajar y nos quedamos con mi amiga en el balcón tomando el sol y charlando de todo lo que había pasado.

En eso vi un video de TikTok y me hizo mucha gracia, así que me lo instalé y me puse a hacer videos para distraerme. Mi amiga escuchó una canción y me dijo que por qué no cantamos para alivianar un poco tensiones, busqué el parlante y nos pusimos a cantar en el balcón.

19:00

Con una birra en nuestro sistema decidimos ir más allá, y nos pusimos en la tele un video para hacer zumba, la pasamos muy bien. Teníamos mucha energía que sacar y qué mejor manera de hacerlo que bailando.

20:00

Aplausos otra noche más, alguien puso a todo volumen Resistiré, muy apropiado para el momento, nos pusimos a cantarla y volvimos a entrar, ella tenía que terminar de ver Élite y yo me puse con el teléfono un momento.

Leí un poema que publicó una amiga en instagram que en una parte decía “hace rato me di cuenta que no sobrevive quién más cosas hace , sino quien tiene la capacidad de soportar sus propias ideas”.

Quedé atónita, ¡cuanta razón! En mi caso trato de hacer la mayor cantidad de cosas posibles para seguir adelante y me va super bien, pero en ciertos momentos mi cabeza puede más y es cuando me derrumbo, lo bueno es que estoy aprendiendo como gestionarme el estar mal.

Hablo mucho con mis amigos, me permito llorar y al día siguiente me levanto y vuelvo a empezar como si me reiniciara, para no caer en la desesperación ni en una tristeza que no pueda controlar, abrazo el dolor pero no caigo en él.

Practiquen eso, escuchen su interior y permítanse sentirse mal pero para después hacer cosas por ustedes mismos, cosas dentro de casa claro está pero que los haga sentirse vivos, de eso se trata.

Un día más de cuarentena un día menos para poder salir a la calle.

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