El díficil paso a la fase 1 provoca polémica en España

Hace apenas una semana, el Gobierno de España daba a conocer las regiones del país que pasaban de la fase 0 a la fase 1. Para ello, cada comunidad que se presentaba para pasar de fase, debía cumplir unas condiciones mínimas.

Criterios técnicos valorados en su conjunto

En cuanto a los criterios técnicos que el Gobierno tiene en cuenta a la hora de valorar qué parte de la población pasa la primera fase, Fernando Simón ha aclarado que se tienen que valorar en su conjunto.

Aunque ha incidido en que es fundamental y obligatorio para pasar de fase que las autonomías garanticen la limitación de nuevos casos y que estén preparados para futuros brotes. Para ello, las provincias deberán cumplir el umbral (de 1,5 y dos camas) o tener la capacidad de aumentarlo en un plazo máximo de cinco días.

Así pues, deberán garantizar un número de camas UCI por cada diez mil habitantes, y también un número de camas para pacientes agudos no críticos por cada diez mil habitantes.

En cuanto a la transmisión de la enfermedad, se valora la evolución. Igualmente se sopesan el número de contagios confirmados por PCR, los casos sospechosos, la incidencia acumulada, etc. Todo ello en las dos últimas semanas.

Son valorados del mismo modo los criterios referentes a la capacidad de respuesta: la capacidad de hacer un diagnóstico precoz, tener preparados los protocolos de confinamiento y seguimiento, garantizar un correcto manejo de las residencias y centros sociosanitarios.

Fernando Simón ha querido aclarar que no cumplir del todo un criterio se puede ver compensado por otro.

El caso de Euskadi

Apenas pasaron tres días desde que la fase 1 fuera implantada en España y en ese lapso de tiempo las críticas y las quejas no han cesado. En el caso particular de Euskadi el epicentro de la polémica lo ha provocado el PNV con su decisión de limitar la fase 1.

Cuando el Gobierno incluyó a Euskadi en la lista de los que pasaban a la fase 1, no pasó nada. La polémica surgió el domingo, cuando pasadas las doce de la noche, el Gobierno vasco publicó en el Boletín Oficial del País Vasco cuáles serían las nuevas medidas de la fase 1.

Las condiciones que cumple Euskadi para pasar de fase, según los documentos y datos presentados por el Gobierno vasco, puede garantizar el número de camas y la realización de pruebas PCR. Afirman que Euskadi puede disponer de una tasa de 2,8 camas UCI por cada diez mil habitantes. También asegura que es posible aumentar las camas de UCI para superar la tasa de 1,5 y 2 camas por cada diez mil habitantes.

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Cifra en 8.509 el número de camas de las que puede llegar a disponer, lo que supondría una tasa de 38,9 por cada diez mil habitantes.

En cuanto a los casos de coronavirus, la consejera de Sanidad, Nekane Murga, se ha apoyado en los datos del factor R, el cual en Euskadi se halla por debajo del uno. Siendo Guipúzcoa la mejor situada de las tres: Bizkaia con 0.75; Araba con 0.67 y Gipuzkoa con 0.58. También el Gobierno vasco ha asegurado que podrán llegar a realizar 9.450 pruebas diarias (6.450 por PCR y el resto por Cobas 6800, en caso de que se liberalizara).

El plan que ha presentado Euskadi propone un progreso conjunto de toda la región. Las limitaciones en esta fase de desconfinamiento incluyen el uso de mascarillas en espacios cerrados; la educación presencial de 4º de la ESO, los dos cursos de Bachillerato y también los alumnos de Formación Profesional de todos los grados; y la limitación de movilidad al municipio (excepcionalmente a la provincia).

Polémica con las medidas

Las medidas impuestas por el Gobierno vasco en el Euskadi han traído polémica, tanto por parte de la sociedad como por parte de la oposición.

El lunes por la mañana la mayoría social mostraba malestar y confusión. Todavía no sabían si podían reunirse diez personas en casa, ni si podían visitar a sus familiares a los que llevan dos meses sin ver.

Esta situación fue consecuencia de la transmisión de información, ya que tanto en el Boletín Oficial del País Vasco, como en el comunicado que sacó la ertzaina (marcando las directrices de la nueva fase de confinamiento) presentaban discrepancias entre ambos.

Tampoco gustó la medida adoptada en educación, por la que se esperaba que el próximo lunes 18 de mayo los alumnos a partir de 4º de la ESO regresaran a las aulas. La falta de medidas de seguridad sanitaria, tanto para alumnos como para trabajadores, provocó que los alumnos convocaran una huelga (algo a lo que los trabajadores se sumaron dándole su apoyo y movilizándose con los sindicatos).

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El rechazo mayoritario de la comunidad educativa al plan presentado por el Gobierno vasco, y la ausencia de un marco jurídico que posibilite tomar medidas no contempladas en la fase 1, han forzado al Ejecutivo vasco a atrasar una semana el comienzo de clases presenciales, pasándola al próximo lunes 25 de mayo.

A estas quejas internas se han sumado los presidentes de otras comunidades, quienes han considerado injusto e interesado el caso particular de Euskadi.

Visitas no, terrazas sí

Otra de las medidas criticadas por la sociedad por su incoherencia, ha sido la medida adoptada que permite ir a terrazas y reunirse con conocidos y familiares allí a la vez que no permite poder hacerlo en casas particulares.

En varios puntos de Euskadi se vieron terrazas llenas que superaban el aforo permitido y no cumplían las medidas de seguridad sanitaria exigidas. Fueron los propios hosteleros los que decidieron cerrarlas por responsabilidad.

La sociedad ha manifestado su descontento y su confusión por las medidas adoptadas, incluso achancando al gobierno que las iniciativas están basadas en el consumo. Por su parte, la oposición ha denunciado que el PNV solo tiene en mente los futuros comicios electorales.

Las quejas de otras comunidades han sido respondidas por las autoridades estatales defendiendo el pase de fase de Euskadi, explicando que en su conjunto cumple con las condiciones mínimas exigidas.

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