El capitalismo patriarcal: entre la explotación, marginación y mercantilización de la mujer

El neoliberalismo es la clara expresión de la explotación y la opresión, donde se muestran las relaciones de jerarquías, la diferencia entre la opulencia y la pobreza. También expresa la mala distribución de la riqueza, y su vez, el robo del trabajo obrero, es decir la plusvalía. Este sistema capitalista se une con el patriarcado que a su vez también es expresión de opresión, explotación y jerarquía entre los géneros.

La relación entre ambas se complementa, y a pesar de que el patriarcado es un orden que lleva un poco más de 2,500 años, es con el capitalismo que se consolida como “macro sistema” de relaciones de poder, en el que se apropia del cuerpo de la mujer y sus relaciones sobre el mismo.

Dicho contexto le otorga a la mujer un papel de sumisión hacia el hombre, dándole en la sociedad sólo el espacio privado, para criar hijos, o ir a un convento, y en caso de que la pobreza arropara su vida recurriría a la prostitución.

Aún llegada la modernidad estos estigmas se siguieron manteniendo y aunque hasta el día de hoy se han hecho cambios, estos no dejan de favorecer tanto el sistema neoliberal como al fortalecimiento del patriarcado.

Es aún más difícil vislumbrar estas relaciones de jerarquías entre ambos sexos, que se da a través de roles destinados a cada persona a través del género articulando el poder de uno sobre otro. Las diferencias entre hombres y mujeres han generado una desigualdad en el acceso de derechos y oportunidades.

En estos puntos ambos sistemas se benefician mutuamente y dentro del mismo sistema neoliberal existe una Jerarquía sexual, control político, una nueva renovada división del trabajo sexual, y la invisibilización de la relación entre la acumulación del capital y la mujer.

Ahora bien, el mismo neoliberalismo con su neoconservadurismo pretende ser el que determine sobre el cuerpo de la mujer, dejándola así, sin derecho a decidir sobre su propio cuerpo, limitándola de espacios públicos y aunque en diversos países exista una igualdad de manera legal aún persiste el problema del “techo de cristal”.

Muchas mujeres están sumidas en el desempleo sólo por su sexo, algunas ya madres son discriminadas por serlo, lo que las limita de conseguir mejores condiciones laborales, en muchos casos las prostitutas recurren a ese trabajo por no conseguir empleo en el mercado laboral.

En espacios como Japón la inserción de la mujer en el mercado laboral tiene más que ver con el envejecimiento de la población y a su vez una disminución en tasa de natalidad. Aunque se ingrese en el mercado laboral aún persisten problemas como el acoso y el abuso de poder.

El mismo neoliberalismo, toma conceptos como el “Empoderamiento Femenino” para seguir fomentando la pornografía y la prostitución como decisiones propias, ignorando los diversos factores por la cual mucha recurre a esta forma de explotación sexual, donde hace del cuerpo de la mujer una mercancía.

Desde siempre el capitalismo ha tomado luchas revolucionarias y a su vez tergiversa el mensaje, lo que crea un ambiente desfavorable para los diversos movimientos sociales, y sobre todo el feminista.

En el Capitalismo patriarcal se ignora el papel importante que tiene la mujer en la reproducción del capital, Rosseau pensaba “la mujer debería ser ciudadana, forjadora del espacio privado, debe ser limitada y contenida”, pero ¿por qué es tan importante que la mujer solo se dedique al espacio privado?

Desde la economía feminista se ha criticado la economía neoliberal por ser un proyecto político que restablece las condiciones para la acumulación y poder de las élites, transfiriendo al individuo toda la responsabilidad por sus bienes mercantilizados.

Es así como en esta lógica no se rompe con la opresión hacia la mujer, está encargada de los cuidados ha servido a la acumulación del capital. Cómo bien decía Marx el valor real de la mercancía es el trabajo realizado por el obrero, no el capital, pero antes de que el obrero esté listo para insertarse en el mercado laboral este es provisto de cuidados que da la mujer.

Así que estas tareas asignadas a las mujeres pueden evitar que el estado invierta en guarderías, lugares de reposo para personas mayores etc., siendo una de estas las maneras en la que la mujer con su rol ayuda a la acumulación del capital.

También se ha visto la mercantilización de los cuidados, pero ejecutados en su mayoría por mujeres, sobre todo las tareas del hogar, así las tareas del hogar la designan una mujer sobre otra para poder salir de la doble jornada de trabajo a la que estamos sometidas.

Dependiendo de las horas de trabajo en cada país, luego de cumplidas, se regresa a casa para cumplir también con las tareas del hogar, siendo esto así la “Libertad” de las mujeres y el poder acceder a más espacios tiene un costo de realizar más trabajo que el sexo opuesto.

Además, en las crisis cíclicas se vuelve la mujer en el sostén del hogar el rostro de la supervivencia, la que se dedica a reproducir la vida a pesar de las condiciones. No rompe con la opresión, sino que la refuerza los roles de género favoreciendo la acumulación del capital.

Por ello es válido preguntarse si la “Libertad y la Igualdad” que hemos conseguido las mujeres ha Sido en pro de nuestro propio beneficio. La incorporación de la mujer a la lógica de la acumulación de capital no puede llegar a ser liberador, mucho menos cuando muchas mujeres están en trabajos precarizados, como las maquilas.

Los rasgos de la opresión se han acentuado, la explotación, la marginación, la carencia de poder aunado al imperialismo cultural que ocultan las aportaciones de la mujer a lo largo de la historia, hace que el feminismo sea la antítesis del neoliberalismo, aunado a eso la mujer también forma parte de la clase obrera, también vive el racismo, el neocolonialismo, las diversas formas de opresión del sistema, el feminismo es revolución y pretende derrocar al opresor.

¡La revolución será feminista o no será!

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