Eta: la catástrofe

En Honduras la narco dictadura sigue empecinada en hacer valer la ordenanza que todas las donaciones nacionales e internacionales pasen por sus manos, obviamente con fines electorales.

Eta pasó por territorio hondureño dejando secuelas de destrucción y sin estar repuestos aún de sus secuelas, se espera la llegada de otra tormenta, se llama IOTA.

El nivel de las inundaciones ha bajado en todo el Valle de Sula, pero se mantienen aguas estancadas y una extensa zona de lodillo de olor fétido y penetrante, de tiendas de campaña en las medianas de los bulevares y tristeza en los ojos de sus habitantes, que una vez restablecido a medias los suministros de energía eléctrica y agua potable, se esmeran en desterrar de sus hogares la basura que la tormenta les dejó, como amargo regalo pre navideño.

El Valle de Sula no se repondrá físicamente sino hasta finales de diciembre, 2020 (con la llegada de IOTA se requerirá más tiempo) pero las secuelas sociales traspasarán el 2021, con el agravante que las medidas anti COVID desparecieron. Ni siquiera la policía, ni los chafa chepos (policía militar) las cumplen.

En La Lima, las calles todavía inundadas de lodo, recuerdan la marejada de los días anteriores, mientras los cientos de damnificados, de los miles que eran al inicio, esperan ayuda del régimen y desesperaban de él. Los y las compatriotas se abalanzan en masa sobre los vehículos con ayuda. Las tiendas de campaña resguardan por igual a personas, mascotas y enseres domésticos. Alguna que otra planta eléctrica funcionaba por ahí, a lo largo de los cerca de 22 km que desde el peaje (pillaje desaparecido por voluntad popular y destruido durante los acontecimientos pos fraude 2017) conducen a la segunda entrada de La Lima.

Los terrenos a la derecha del boulevard que conduce de SPS a La Lima, todavía se mantienen repletos de agua estancada. Se puede transitar aunque, por sectores, el boulevard se convierte en una calle y en la entrada de La Lima el agua sobrepasa el nivel de las llantas de un vehículo bajo.

Alcanzamos a llegar hasta el restaurante La Casona, cuyo letrero cedió ante la fuerza de la naturaleza y quedó inclinado sobre el techo del negocio que se encuentra a unos metros del desvío a El Instituto Patria de La Lima, totalmente inundado.

La moto ensartada en el muro de La Casona, abandonada a su destino, refleja la impotencia del ser humano frente a la inclemencia de la naturaleza, cuando decide vengarse de los atropellos, que contra Gaia, comete nuestra especie.

En La Casona había pocos habitantes. Pensé tendríamos que regresar al boulevard para terminar de repartir la ayuda. Pero los que estaban, se comunicaron con sus amigos y sus amigos con sus amigos y al poco tiempo eran decenas las que nos rodeaban. Llegaban, descalzos o con botas, con el agua a las rodillas

El servicio de celular es intermitente. No hay energía eléctrica, ni servicio de agua potable. La ciudad huele a lodillo e indignación contra un narco régimen que pensaba beneficiar a la oligarquía ligada al turismo, mientras Eta se acercaba. Una narco dictadura que no le dio el mantenimiento apropiado a los diques y al canal maya, lo que permitió cediera ante la fuerza de los torrenciales aguaceros y que, en menos de dos horas, se inundara una extensa zona del Valle de Sula.

Ahora, ante la inminencia de la llegada de IOTA, el alcalde de la Lima, de tendencia derechista y conducta agresiva, confundió una evacuación preventiva con un desalojo judicial y procedió a comunicar a la población de La Lima que debían (a la fuerza) desalojar el municipio e irse a donde puedan.

Además, se realizaron descargas (preventivas dicen los funcionarios de JOH) de la represa Francisco Morazán (El Cajón). Aunque la dirección de IOTA ya casi está definida, la intensidad de las lluvias que traerá todavía está por definirse y, aunque se prevé serán abundantes, no se sabe si lo suficiente para rellenar lo que se descargó de la represa.

En tanto el régimen hondureño tiene licencia para robar y busca permanentemente la manera de hacer negocios y enriquecer, aún más, al séquito de la narco dictadura, se tiene la suspicacia que las descargas preventivas (a tres o más días que toque tierra hondureña IOTA) tengan por objetivo no explicitado la de vaciar el Cajón (como lo hizo el expresidente Callejas) para darle de comer a las plantas térmicas, generadoras de energía eléctrica.

En la mediana del boulevard se acomodan tiendas de campaña que cobijan abatimiento y melancolía. El profesor Asturias, escribe su vivencia:

Perdí todo, todo lo material. Pero vengo con una carga de solidaridad y hermandad a tope. Compartir con el pueblo sufrido, sigue siendo la mejor vivencia para un docente. Dos días hemos sentido y compartido frío, lluvia y el calor humano de la gente a la orilla de la carretera. Esta tormenta (Eta) desbordó la unidad de un pueblo que está en situaciones graves extremas. El calor humano y la comunión de compartir lo mínimo para que un ser humano subsista nos deja una gran lección. Si, perdí todo lo material, pero gané una gran familia.

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