La construcción progresista de Joe Biden: el espejismo neoliberal

Continuando el legado de Trump, Joe Biden aplicará sanciones más agresivas por parte de EEUU contra Venezuela.

No hay vuelta de hoja, el nuevo presidente de Estados Unidos (EEUU) Joe Biden ha paralizado algunas iniciativas temerarias de Trump, pero no parece tratarse de cuestiones de calado que supongan una ruptura con el modelo que lleva vigente los últimos siglos.

Más bien consisten en medidas cosméticas que varían la apariencia de la poderosa nación del norte, sin tocar las bases del sistema que generan pobreza, miseria, racismo, machismo y explotación laboral en cuanto a lo interno; golpes de estado, invasiones, sanciones y bloqueos en lo externo.

Entre sus primeras decisiones está la trascendental remoción de un botón rojo instalado por Trump en el despacho presidencial y que servía para pedir “coca colas” en bandeja de plata.

Pero en asuntos como la postura de EEUU ante la crisis venezolana, o la intervención en diversos conflictos a nivel mundial, Biden aún no firma órdenes ejecutivas que signifiquen realmente un nuevo rumbo estadounidense tanto a lo interno como en su política exterior.

EEUU reconoce a Juan Guaido y las sanciones se mantienen

Al igual que Donald Trump, quien a su vez siguió la aplicación de las primeras órdenes ejecutivas firmadas por Barack Obama, las sanciones y el bloqueo económico para Venezuela continúan.

Entre otras cosas, Venezuela podría sufrir en las próximas semanas las consecuencias de la paralización del acuerdo de petróleo por diesel que desde noviembre amenaza con terminar de resquebrajar la débil situación social de ese país suramericano, pues quedaría desprovisto del combustible para el transporte interno de alimentos.

El nuevo Secretario de Estado, Anthony Blinken ya dejó claro que para EEUU Maduro “es un dictador“, y que reconocerán como Presidente Interino a Juan Guaidó. Las declaraciones que Biden hiciera de dejar de “demonizar” a Venezuela no tienen nada que ver con un cambio radical en la presión contra ese país.

De hecho, según lo aclarado por Blinken, las medidas serán más agresivas “para que los colaboradores del régimen sientan el dolor de las sanciones”. Así las cosas, Biden hará todo para demostrar con Venezuela que EEUU sigue teniendo el control de la región.

Medidas que complacen a la propaganda 

Entre las primeras órdenes ejecutivas está la reinserción de EEUU a la Organización Mundial de la Salud (OMS), una polémica y repudiada medida que privó de fondos a este órgano especializado de la ONU para afrontar la pandemia del COVID-19.

De igual forma, Joe Biden ordenó el reingreso de EEUU al Acuerdo de París contra el cambio climático, donde este país ha usado siempre su poder para evitar medidas que realmente impacten en número de emisiones de gases con efecto invernadero.

Otra medida celebrada fue la paralización del muro con México, ello no significa mayor beneficio para los mexicanos o centroamericanos que diariamente atraviesan el río Bravo corriendo riesgo mortal, es un asunto meramente simbólico que complace la propaganda progresista que rodeó la ceremonia de juramentación de Biden.

Entre otras medidas, Biden ha permitido la ampliación de la moratoria de pagos en alquileres e hipotecas, la única medida rescatable junto a la extensión de la pausa en los pagos estudiantiles, pues libera un poco la presión social sobrevenida en la crisis económica generada por la pandemia y el confinamiento.

En cuanto al manejo de la pandemia por el Covid-19, ha orientado coordinaciones, pero sigue sin pronunciarse sobre la continuidad del confinamiento relajado por Trump, cuyo manejo torpe de la situación ha derivado en la muerte de cientos de miles de estadounidenses.

Las guerras no cesarán

Los más altos personajes del recién conformado Gobierno de Joe Biden están ligados a la industria de la guerra.

Anthony Blinken, es considerado un halcón que participó en la intervención de EEUU en Siria y en la injerencia en Libia, que llevó al linchamiento del presidente Muammar Al Gaddafi. Es conveniente recordar cómo la dirigente demócrata Hillary Clinton celebró tan sangriento acontecimiento.

Por otra parte, el nuevo jefe del Pentágono, Lloyd Austin, es un afroamericano que viene de dirigir la empresa Raytheon, una de los colosos del complejo militar- industrial. Esta industria es el motor de una economía como la estadounidense, que actualmente se encuentra en crisis.

Con Biden en EEUU son tiempos de poder inteligente y retórica suave, pero no necesariamente será una época para la paz mundial.

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