Honduras: lamparita para ver, a la luz del día, la patraña de los honestos

Repaso de la actualidad hondureña en formato de opinión, atravesada por el posible pacto entre los principales partidos de oposición, el progresista LIBRE y el neoliberal PL.

¿Qué quimera es, pues, el hombre? ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué sujeto de contradicciones, qué prodigio! Juez de todas las cosas, imbécil gusano de la tierra; depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y de error, gloria… ¿Quién desenredará este embrollo? Blaise Pascal.

Soy escéptico, confieso, cínico no. No creo que las elecciones puedan generar un gobierno eficiente. Tengo claro que de las internas han quedado posicionados para dominar el Congreso una pléyade de corruptos.

No sé ¿qué alcanzaremos a hacer -si tomásemos el poder- con tanto iluso? Ni ¿cómo vamos a lidiar con tanto perverso? Pero entiendo que una organización política, partidista, que por definición se propone alcanzar el poder público, como bien entendía Aníbal D. F., no es una asociación de cazadores de mariposas… ni una cofradía de San Antonio.

Y ha de permitir que se acerquen, y la acuerpen pecadores, y aún ha de respetar a hombres y mujeres de diversa calidad y origen. Consciente de que, como dicen los sabios, el hombre (todo hombre, tú y yo también, lector fatuo) es ángel y gusano. Hombre y mujer, todos, como el diablo, traemos la colita más grande o más chica, y nos queda mal esconderla por mojigatos.

Existen sin duda, gracias a dios, porque es bueno que los haya, hombres y mujeres honestas, como Doris. ¡Qué sería de nosotros si no los hubiera! Pero no son los que rezan en público. En rigor la escritura desaconseja que un mortal se proclame a sí mismo justo, manía más bien condenada en el fariseo.

Y siempre ha sido ¡tan rara! la condición del hombre honesto ¡que aún honramos la memoria del austero Diógenes de Sinope quien, alrededor del 300 AC, salía de su tinaja a la calle de la gran Atenas, al mediodía, con una lámpara de aceite encendida, diciendo que buscaba un hombre honesto!

De modo que, a muchos de tus mayores -tierno lector- se nos enseñó a desconfiar de quien dijera de sí, soy honesto, como cuando uno escucha a este atajo de empalagosos proclamar que van a formar la alianza de los honestos. La candidata ¡ha de ser Xiomara! Pero nadie tiene derecho de satanizar a nadie más. Y para ganar, necesitamos de todos los organizados.

Yani incomoda como socio, él mismo acepta haber cometido errores graves. Repito lo dicho, en privado y en público que -a mí- por razones prácticas me pareció que no convenía que aspirase a la presidencia, criterio que no ha variado. Pero su condición por supuesto que sí, porque lo determinaron cientos de miles de ciudadanos ungiéndolo con el voto y lo certificó el CNE aunque se lo cuestione.

Por hoy YRH es el candidato electo del Partido Liberal de Honduras, el Partido más antiguo, el segundo mayor de la oposición, con una sólida estructura organizacional. Tienen derecho a sentir disgusto las almas más sensibles. Por supuesto que habrá además los maniqueos que se desmarcarán, por su apoyo, así como también habrá los majaderos que –atacando- se convierten en una carta y una jugada del enemigo, que es el continuismo del régimen, la contradicción principal. ¡No sé si es honesta esa ingenuidad!

Alguna vez me gustó el quijotismo de Luis Zelaya. Pero ¿qué tiene de honesto, si se es puritano, negociar como han hecho uno y otro de estos pretendientes puros, con el gobierno que los derrotó en una elección, que ambos, en su momento, calificaron de fraudulenta?

Pueden cuestionarse las cifras del 14 de Marzo, pero Luis Zelaya viene de perder, al menos según el CNE, por un margen muy superior al que normalmente arroja un fraude, la candidatura del Partido que él todavía preside, cuyo órgano principal de gobierno, con sus sellos aún controla, y que había recibido del Estado, los recursos y las credenciales que él repartió entre afiliados, y con las cuales ahora dice que le hizo trampa el ganador, a quien él inscribió.

Parece asimismo deshonroso o ingenuo, recurrir a la delegación de la potencia hegemónica -punto de origen y palanca de nuestro predicamento- como oráculo para convocar a la nacionalidad.

Mientras que él también repitente candidato S. Nasralla, exhibe dudosa honestidad cuando sacrílegamente bautiza como Salvador de Honduras al partido que por hoy es solamente una licencia para fundar un partido.

¿Qué tienen de honestas sus estridencias y alardes? ¿Las argumentaciones ignorantes, simplistas y descriteriadas incoherencias? Cuando hace solo unos días proclamaba que si se acercaba en forma discreta lo apoyaría, ¡daba la bienvenida a Yani Rosenthal! Y ahora cuando lo ve tentado a apoyar a otro, lo acusa de ser tan obsceno que se niega a hablar con él.

¡Cuán honesto es un supuesto outsider que se presta a ser el proyecto de la Embajada y el poder corporativo contra el pueblo, que alguna vez lo acompañó masivamente por instigación de LIBRE, y aun puso los mártires que no ha merecido!

No creo que me corresponda -por ser profesor- calificar la idoneidad de las candidaturas. Llevar registro puntual de los datos, sí. Nunca se acusó a Yani de infringir la moral pública siendo ministro de la presidencia, coordinador del gabinete económico, como tampoco, aunque por varios años manejó una gran masa de recursos, nadie jamás siquiera insinuó que la primera dama de Manuel Zelaya, Xiomara jamás se quedara con un centavo del dinero del pobre en las redes de apoyo social del gobierno, al que le dieron un golpe por su sensibilidad.

En cambio, es bien difícil calibrar en ese ámbito a personas que nunca han desempeñado un cargo público, ¿a un presentador de revistas y programas televisivos de deporte, que solo ha manejado con esmero su peculio personal?

Ni qué decir de quien nunca tuvo más que sueldo, e incluso logró inscribirse como candidato en un partido y alcanzó, con ese aval, la simpatía de empezando con 2 y hasta un 12% de sufragios internos, pero ¡al verse derrotado denosta a la organización que lo cobijó y lo puso sobre el escenario y quiere ganar, en asociación ilícita, lo que tan contundentemente perdió en las urnas! ¿Qué tiene eso de honesto? ¿Qué quimera es, pues, el hombre… o la mujer adúltera?

En cambio de eso el imperfecto exconvicto y vulnerable Yani Rosenthal, el negociante que, luego de prestar el oro, se quedó con el baúl lleno de arena, ha manifestado para la ocasión, más sensatez y madurez que todos juntos los honestos, y en ese sentido ha mostrado más honradez y humildad, más patriotismo y comprensión del proceso.

Más condición de hombre de estado. ¿Será que al hijo pródigo ahora lo hemos de calzar, de nuevo con sandalias doradas? Y así resulta que la supuesta alianza de los honestos termina siendo una patraña, una pantomima de hipocresía que da pena ajena.