La política exterior de Pedro Castillo debilitaría a EEUU en América Latina

Con el triunfo de Pedro Castillo, se abren las puertas a un nuevo proceso de integración latinoamericana impulsada por gobierno progresistas.

Desde la época de auge de la integración latinoamericana que impulsaron el eje Caracas-Buenos Aires-Brasilia, con el nacimiento de la UNASUR, el ALBA TCP y la CELAC, han sucedido diversos episodios.

Debido al recrudecimiento de la agresión de Estados Unidos tras la muerte de Hugo Chávez, el golpe en Brasil, la victoria de la derecha en Argentina, y el cambio ideológico de Lenin Moreno en Ecuador, este proceso se vio debilitado. Sin embargo, la política exterior de México con AMLO a la cabeza, y de Luis Arce en Bolivia, alientan la integración latinoamericana manteniéndola vigente.

El sorpresivo ascenso de Pedro Castillo con su triunfo en Perú, abre la posibilidad de que la estrategia hemisférica de los Estados Unidos (EEUU) consiga en el nuevo gobierno peruano un obstáculo, y por ende el ideal bolivariano de integración tenga un nuevo aliado en el maestro rural.

El nuevo  presidente de izquierdas no tendrá fácil aplicar cambios, la oposición ya ha demostrado durante la campaña y el recuento de los votos, que no actuará en base a los preceptos democráticos, usando los medios de comunicación para desgastar al nuevo líder del ejecutivo, e impidiendo en el congreso cualquier atisbo de acuerdo.

Por otro lado, EEUU, tras perder su influencia en México, Argentina y Bolivia, países que reconocen a Nicolás Maduro como presidente de la nación caribeña, presionará para evitar que Perú siga ese camino, habiendo ya avisado con los recientes golpes de estado dados en la región, estando fresco aún el acontecido contra Evo Morales.

Perú es la sede del llamado Grupo de Lima, creado por EEUU para agrupar a varios países latinoamericanos en el apoyo a Juan Guaidó como el nuevo presidente de Venezuela. Es además un territorio controlado por bases militares norteamericanas. Que Pedro Castillo logre imponer una posición soberana, representa un reto bastante importante para la izquierda peruana que llega al poder.

América Latina

El triunfo del maestro de Cajamarca representa un vuelco en la política peruana. Pedro Castillo pasó por encima del poder mediático y empresarial. Su llegada a la presidencia descolocó a la oligarquía peruana, muy segura de mantener su dominio político en ese país.

Fran Pérez, analista internacional considera que “va a haber un gobierno de izquierda democrática y popular nada menos que en Perú, el antiguo virreinato controlado por la élites, significa que la victoria allí es muy importante”.

La posibilidad de que Perú se retire del Grupo de Lima es real. En efecto, Pedro Castillo se deja ver del lado del llamado Grupo de Puebla, que defiende la soberanía y autodeterminación de los países latinoamericanos por encima de las pretensiones del Grupo de Lima.

El Grupo de Lima no era ni más ni menos que los países neoliberales de América Latina en un seguidismo de Trump, queda la curiosidad de que pasará con Perú, lo más coherente es que se saliera del Grupo de Lima, y así quedaría este grupo herido de muerte”, opina Pérez.

Ventajas para Perú

Perú podría beneficiarse de la integración latinoamericana. Los programas sociales creados por el ALBA, y los esquemas financieros creados en el marco de este tratado, serían determinantes en el logro de los objetivos de Pedro Castillo y su partido Perú Libre.

Los esquemas complementarios y solidarios servirían para lograr las metas de educación. Combatir el analfabetismo participando en programas como “Yo sí puedo”, que en Ecuador y Venezuela permitieron llegar a la meta de cero analfabetismo, comprende una clara ventaja para el Perú.

Por otra parte, Castillo no descarta la necesidad de impulsar la empresa privada. Su ingreso al ALBA podría permitirle al Perú entrar en nuevos mercados, accediendo a mecanismos de pago como el SUCRE.

Para el ALBA es un refuerzo como sistema económico, político, social y cultural de cooperación entre países progresistas. Perú es un país importante y cobraría más fuerza”, afirma Fran Pérez.

Venezuela

Uno de los puntos de honor de la izquierda latinoamericana es el bloqueo contra Venezuela. Los efectos catastróficos de estas medidas unilaterales forman parte de la agenda  en los diversos escenarios internacionales.

Ha sido en función de promover este bloqueo que se han conformado alianzas como la del Grupo de Lima, dedicadas a hacerse eco de las presiones norteamericanas y europeas. Sin Lima, y sin Trump, Estados Unidos pierde portavoces de su iniciativa contra Venezuela.

Según Fran Pérez, “Venezuela puede esperar del gobierno de Pedro Castillo, primero respeto a la soberanía de Venezuela tantas veces atacada, que mantenga relaciones de cooperación democráticas y que no considere a Maduro como un dictador”.

Con el ingreso de Perú a esquemas de integración latinoamericana como el ALBA podría extenderse ese respeto a niveles de alianza cooperativa que ayudarían a romper con el aislamiento de Venezuela promovido por EEUU.