Los primeros pasos de la explotación petrolera en Venezuela

La explotación petrolera no vino sola, trajo como consecuencia múltiples fenómenos en lo económico, social, y político.

En el contexto venezolano, la soberanía petrolera venezolana ha tenido importantes transformaciones en su historia, sirviendo la misma para enarbolar desde gestas nacionalistas hasta políticas de Estado en beneficio nacional.

Dese la conformación de la primera República, las actividades económicas estaban orientadas hacia unos escasos rubros, principalmente el cacao, maíz y el café. La actividad petrolera no se llevaría a cabo hasta la segundad mitad del siglo XIX. En este sentido, la actividad petrolera da sus primeros pasos con el otorgamiento de concesiones a particulares extranjeros para la explotación de los suelos venezolanos.

En la historia puede hablarse de antecedentes de concesiones, pero la que con frecuencia se menciona es la que le dio el gobierno nacional al Sr. Antonio Pulido, eso fue en el año 1.879, tal concesión representa una especie de hito en la historia petrolera de Venezuela.

Se ha sabido que tal otorgamiento consistió en dar un terreno de más o menos cien hectáreas, muy cerca de la ciudad de San Cristóbal, donde Pulido funda la primera compañía petrolera venezolana conocida como “Petrolia”. Después de la conformación de Petrolia, llegado el siglo XX, Venezuela es reconocida internacionalmente como una nación productora de Petróleo.

La llegada de la explotación petrolera no vino sola, trajo como consecuencia múltiples fenómenos en lo económico, social, y político. En lo económico destaca el descuido progresivo del sector agrícola hasta llegar a su colapso a principios del siglo XX.

Luciano Wexell Severo (2009) en su libro “Economía venezolana (1899-2008)” considera que existieron diversos factores que contribuyeron a dicho colapso. Se consideran las trabas internas, la falta de inversión y financiamiento agrícola, los elevados costos de los transportes, la concentración de las tierras, las terribles condiciones de vida de los campesinos, la poca diversificación de los cultivos.

Luciano Wexell (2009) además de los problemas estructurales internos que sufría la Venezuela de principio del siglo XX, nos habla también de los factores negativos externos mencionando que: “Desde la crisis internacional del café, pasando por la Gran Depresión de los años treinta y culminando en la Segunda Guerra Mundial. Para los países dependientes de productos, capitales y mercados externos, el cierre de los mercados internacionales fue avasallador”.

Las consecuencias para Venezuela, a pesar de muy desfavorable, fueron menos acentuadas, debido a las exportaciones petroleras. Los recursos garantizaron relativa economía y funcionaron como una válvula de escape de la crisis.

El surgimiento de la economía petrolera en la tercera década del siglo XX coincidió con dos guerras mundiales, siendo estas las crisis más violentas que ha sacudido al sistema de mercado en lo que iba de siglo, y en el ámbito nacional, con la debilidad secular de la economía agrícola heredada del siglo XIX.

En este mismo orden de ideas, Wexell considera que “activada la industria del petróleo, en los años veinte ocurrió una carrera internacional por la posesión de los yacimientos venezolanos”. Hubo miles de casos de cercamientos, llevados a cabo a través de asesinatos y expulsiones de familias y comunidades enteras de indígenas y campesinos.

En este escenario las compañías tuvieron el camino abierto para adueñarse del petróleo. Los ciudadanos venezolanos fueron utilizados como intermediarios entre el Estado y los monopolios petroleros para enajenar en la práctica el territorio nacional.

Los concesionarios vivían y trabajaban encerrados en campos petroleros protegidos por altas rejas, custodiados por vigilantes bien armados. No se vinculaban a la vida nacional, además, usaban colegios exclusivos para sus hijos y familiares.

En este sentido Wexell afirma que “el Estado gomecista servía de sustentáculo interno de las grandes corporaciones extranjeras. La oposición era duramente reprimida”. De esta manera, se dieron las condiciones para que la actividad petrolera desplazara a las demás. Para Wexell “se estancaron las expectativas y aspiraciones de los que consideraban la agricultura como el principal motor de la economía venezolana”.

En los años treinta todavía existía la expectativa de que la dependencia del petróleo fuera transitoria. Casi ochenta años después, podría considerarse muy elemental prever el gran impacto que la explotación petrolera tendría sobre el futuro de país. Pero era natural que imperara, incluso para los más lúcidos, la ingenuidad sobre esa cuestión.

Para 1930 Venezuela ya era un país netamente petrolero, desplazando definitivamente rubros como el café y el cacao, tan importantes y valorados en su tiempo, siendo consideraros poseedores de un lugar privilegiado en la producción nacional para la exportación y el consumo interno.

Este estado de cosas se traduce también en cambios importantes a nivel estructural, geográfico, económico, cultural y social de la población venezolana. A partir de los años treinta, es sabido que el Estado venezolano buscó tener una mayor y más directa participación en la industria petrolera y en la obtención de las riquezas derivadas de ella.

Por tal motivo hubo considerables aumentos de impuestos para las compañías que se ocupaba de la comercialización y la producción del petróleo en territorio venezolano.

Esta dinámica de obstáculos hacia dichas compañías tuvo su momento más significativo ya en el año 1976, esto fue durante el primer gobierno del para entonces presidente Carlos Andrés Pérez, gobierno en el cual se promulga la Ley de Nacionalización de la Industria petrolera mediante la cual el Estado pasó a poseer el control absoluto de todo lo relativo a la exploración, producción, refinación y comercialización del petróleo venezolano.

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