Las 3 lecciones que dejó el golpe a Salvador Allende

Todos conocen lo que sucedió aquel 11 de septiembre, pero ese hecho dejó múltiples lecciones para la sociedad chilena.

Un 11 de septiembre pero de 1973 impactó a mundo. Chile, un pequeño país en el punto más austral de América presenció uno de los golpes de estados más cruentos que se conozca. La caída del gobierno de Salvador Allende dejó múltiples enseñanzas.

El gobierno de Salvador Allende y la izquierda chilena intentaba consolidar un gobierno socialista por la vía pacifica. En oposición férrea a la estrategia hemisférica anticomunista a los EEUU, la Unión Popular ensayaba la vía chilena hacia el socialismo que acabó con el asesinato de su presidente en un bombardeo al Palacio de la Moneda.

De aquella experiencia, quedaron las coordenadas para que décadas más tarde América Latina presenciara el resurgir de la izquierda, que tuvo en Allende uno de sus principales referentes ideológicos y metodológicos.

Primera enseñanza: la derecha actuará con violencia y sin compasión

Allende lo dijo, “si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás de que las cosas serán mucho más duras, más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada”.

Salvador Allende ya había observado la clara estrategia estadounidense materializada en el plan Cóndor. Casi 10 años antes Joao Goulart había sido derrocado en Brasil por un golpe militar, Bolivia también había conocido un suceso similar, y el boicot económico que azotó a Chile anunciaba un final como el que finalmente se produjo.

Una referencia similar como la del golpe que barrió con la República Española en el 36 denota la furia con la cual la derecha desplazaría a cualquier simpatizante de la izquierda. El racismo, la violencia, la intolerancia reinarían y serían Ley.

Acto seguido al bombardeo a La Moneda, el estadio nacional se lleno de simpatizantes de la Unión Patriótica que después de ser detenidos, eran asesinados.

Esto lo supo Allende, por eso predijo el duro escenario. Cifras reportadas hablan de 40 mil agredidos y 3 mil muertos en la dictadura de Augusto Pinochet.

Segunda enseñanza: el traidor puede estar muy cerca

Quien lideró el golpe contra Salvador Allende fue el General Augusto Pinochet. Este militar formaba parte del circulo cercano de Allende, pues había sido recomendado por Carlos Prats, también general del ejército y ex ministro del presidente chileno.

La mañana del 11 de septiembre de 1973, la proclamación de la Junta de Gobierno liderada por Pinochet solicitó mediante cadena nacional de radio y televisión al Presidente Allende que entregara su cargo a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile.

La histórica misión de liberar a la Patria del yugo marxista y la restauración del orden y de la institucionalidad” eran los propósitos de la junta que encabezó Pinochet.

Al mediodía de aquel 11 de septiembre, los aviones Hawker Hunter del grupo 7 de la Fuerza Aérea Chilena, bombardearon el Palacio de la Moneda con Allende ahí adentro. Quien había sido designado por el propio Allende, comandó la operación aérea que le asesinó.

Tercera enseñanza: Los argumentos de la derecha son siempre los mismos.

Rescatar la libertad, acabar con los grupos paramilitares y restaurar “el orden”, son siempre los argumentos que justifican movimientos armados de derecha, como el que lideró Augusto Pinochet.

Aún cuando se hiciera uso de mayores grados de violencia, se sostiene por parte del campo conservador que el fin justifica los medios. Actuando “por inspiración patriótica”, la derecha chilena agredió a más de 40 mil chilenos, y mató al menos a 3 mil, según cifras oficiales.

Imágenes del Estadio Nacional de Chile, lugar donde fueron arrestados y ejecutados los simpatizantes de Salvador Allende, contradicen el discurso salvador de la Junta que ejecutó el golpe militar.

El “yugo marxista”, fue desplazado por una dictadura neoliberal instalada por Pinochet.

La que llego a llamarse “la suiza de América”, comenzó a derrumbarse hasta quebrarse en pleno siglo XXI, donde la mayoría social exige la ruptura con el modelo económico implantado por el régimen de Pinochet.