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Pedro Sánchez pierde cada vez más relevancia frente al ascenso de Díaz

Ser electo no quiere decir que permanecerá eternamente encabezando las encuestas o será escogido una segunda vez, por ello, Sánchez tendrá que esforzarse y cambiar su manera de hacer política.

El actual Jefe del gobierno de España, Pedro Sánchez, se ha visto enfrentado a diversas circunstancias y también rivales que inevitablemente representan un desafío para su figura, al igual que posición.

Esto no solo se ve reflejado en los estudios de opinión pública donde rápidamente va descendiendo, con una popularidad en picada y viéndose debilitado políticamente aún en circunstancias que no son tan catastróficas.

Pese a que el Gobierno de Coalición conformado por el PSOE y Unidas Podemos se mantiene al frente, dando la cara y agotando el tiempo hasta las próximas elecciones, aún no se han materializado mayores avances.

Desde la reforma laboral hasta la propuesta de un referéndum donde se impulse el sistema de la República que quieren los ciudadanos, todavía esto se encuentra en «stand by» y aparentemente continuará así.

La pandemia también ha sido un cisne negro que apareció para extenderse, desestabilizando países enteros y España apenas se recupera de su tambaleo, por lo cual, Sánchez debería centrarse y accionar de una vez por todas.

Aún no está cerca la víspera de campaña para las siguientes elecciones y se están barajeando posibles candidatos o aspirantes a presidir La Moncloa como la Ministra del Trabajo, Yolanda Díaz, quien escala rápidamente y se da a conocer bajo un enérgico efecto en el escenario nacional.

Por otro lado, están las discusiones del Partido Popular para definir quién podría ser su representante y contendiente en la arena electoral, lo cual no sorprendería que terminara siendo Isabel Díaz Ayuso la elegida.

Lo cierto es que parece ser que el PSOE está agotando sus herramientas para gobernar y consolidarse como la organización más fuerte, dando espacio a otros partidos y quizás coaliciones que decidan forjarse en dicha oportunidad.

Para que pueda «reponerse» de esta caída, tendrá que comenzar a cambiar su manera de hacer política y acercarse más a los ciudadanos de a pie.

Recordando que los funcionarios que se mantienen únicamente sentados en su silla frente al escritorio, con un estilo inaccesible y burocrático, son descargados con rapidez.

No se trata de carisma, sino más bien de extender una visión mucho más cercana con los civiles, ya que ellos son quienes eligen a sus líderes.

Las piezas que mueven sus adversarios

Pablo Iglesias intuía que Yolanda Díaz sería una excelente rival cuando eligió de entre todos, así que tuvo sentido que comenzará a proyectarla como la posible candidata de Unidas Podemos.

Esto se vio reflejado en el último barómetro del CIS, donde la Vicepresidenta segunda tiene «tirón» y ha conseguido impulsar al gobierno de coalición tras varios meses de caída en las encuestas.

Lo que significa que el electorado está viéndose atraído e inclinado por la conformación de su «Frente Amplio» que aglutine a las fuerzas políticas a la izquierda del PSOE.

Asimismo, llevó a que la población comenzara a valorarla como la mejor del elenco político actual, incluso dentro de los votantes del PSOE, que ya la sitúan a la par de Pedro Sánchez.

También quedó reflejado en la encuesta para La Información con el polibarómetro, en el que, a pesar de que la valoración de los principales responsables políticos queda por debajo del aprobado, Díaz se lleva un 4,2, sobre diez frente al 3,6 de Sánchez y el 3,4 de Casado.

Pero lo más irónico y curioso es que la Ministra obtiene un 6,3 de los votantes del PSOE, apenas una décima menos que su propio líder.

Habrá que mantenerlo bajo la lupa

Aunque nadie cree que sea posible una ruptura del Gobierno de Sánchez, al menos a corto o medio plazo, hay que estar atentos ante cualquier suceso.

Sin embargo, todo parece indicar que podrá agotar la legislatura y llegar a 2023, tal y como repite desafiante el inquilino de la Moncloa, tanteando su posible reelección.

Quedaría así poco más de un año para organizar de nuevo a la izquierda desde donde se muestra más fuerte: en la calle y alinear la construcción de este proyecto que tiene Díaz.

Mientras que el Presidente del Gobierno le tocará asumir la responsabilidad de los descontentos por el precio de la luz y lo que venga posteriormente si no se solventa nada.

Así que desde ahora, debería ir preparándose para unos resultados negativos en las urnas o afinar su liderazgo y accionar en pro de las exigencias de la sociedad.