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«Pedro Sánchez ha legitimado la violencia racial»

Pedro Sánchez arropa a la dictadura de Marruecos tras una represión injustificada que deja un saldo de más de 23 asesinados.

Asalto no es una palabra que se use cuando los hijos e hijas de dictadores u oligarcas africanos se suben a los aviones para venir a estudiar o a pasar un año sabático. Pero cuando los hijos de los trabajadores africanos huyen de la pobreza causada por las dictadura mantenidas por de EEUU y la UE, se usa con exageración.

No es una casualidad. «Asaltar» es un verbo con una connotación negativa. Es una acción en la que hay un verdugo (quién asalta) y víctimas (quienes lo sufren). Se crea una idea en el imaginario colectivo que dibuja un marco de acción-reación: nos asaltan-nos defendemos, cuando en la realidad lo que vienen es a trabajar según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Que la extrema derecha se sienta cómoda en este escenario discursivo es lógico. Son fascistas y por lo tanto racistas, clasistas y xenófobos. Que lo haga el presidente del «Gobierno más progresista de la historia» es una aberración democrática.

«El discurso de Sánchez frente al acontecimiento en Melilla es un acto de cinismo y deshumanización total de lo sucedido, ya que no menciona a las decenas de víctimas ni a sus familiares«, asevera Marina Masclans, Educadora Social en un Centro de Primera Acogida de Barcelona.

A ella la posición del líder del PSOE no le sorprende a tenor de los hechos acontecidos recientemente en torno al Sáhara, «Marruecos defiende las fronteras españolas después de que España le haya reconocido la potestad de gestionar la zona del Sahara Occidental«, explica.

Marruecos es una dictadura que no se atiene a la Declaración de los Derechos Humanos con sus propios ciudadanos, que son encarcelados sin motivo, pasan varias décadas en la cárcel a la espera de juicio. Las fuerzas de seguridad suelen practicar asesinatos extrajudiciales con normalidad, tal y como ha demostrado el Frente Polisario en decenas de ocasiones.

Por ello, comenta Marina Masclans, «toda decisión geopolítica tiene un impacto directo en las personas, en este caso lo vemos de forma directa en las decenas de personas muertas en Melilla hace dos días».

«Es una vergüenza que Pedro Sánchez aplauda la actuación policial de Marruecos, pues esto da a entender la legitimación de España hacia este tipo de violencia racial. Y más cuando hace tiempo que diferentes colectivos y personas migradas denuncian las prácticas racistas del Estado marroquí hacia los subsaharianos que intentan llevar a cabo la ruta migratoria pasando por su territorio: persecuciones, encarcelamientos, quema de documentación«, denuncia la Educadora Social.

El peligro es el avance del racismo más allá de las fronteras europeas, «con acontecimientos como estos cada vez es más urgente tomar conciencia de que no solo existe un racismo eurocentrista, sino que también vemos un creciente racismo dentro del continente africano«.