La danza andina (II): fruto de la historia y el imaginario

Existe una variante de danza criolla y ornamentada llamada “Marinera”, la cual es una mezcla de lo español con lo afroandino, y tiene como principal temática el enamoramiento. También denota la manifestación de la evangelización que de algún modo fue aceptada por los afroandinos, pues en una parte de la danza los hombres cargan con un escapulario.

Ahora bien, en la región de la Sierra esta manifestación artística es vista como una alusión y un tributo a la tierra fértil. Recordemos que el mundo andino se rige por la naturaleza y la pachamama, asimismo lo que concierne a la agricultura. Estos elementos son fundamentales en este tipo de danzas.

Consiste en representar el proceso en el cual se siembra una semilla de papa a la tierra y se comienza a zapatear una vez que ha sido sembrada. La vestimenta es bastante abrigadora, recordemos que las bajas temperaturas en los altos afectan directamente el modo de vida. La ropa de alpaca que usan y las múltiples faldas que son puestas para contrarrestar el frío, y el calzado con el que se baila huaraches que son llamados “ojotas” o “yanquis”.

Sin embargo, tenemos versiones de danza mucho más competitivas en la Sierra central de Perú. Allí encontramos la llamada “Huylarsh de carnaval” que está vinculada a la conquista y es mucho más ostentosa. Se trata de familias que consideraban que cuanto más acaudalados fueran los ornamentos e indumentaria, mayor era el reflejo del éxito y poder que tenían.

Otras danzas bastante importantes se celebran durante la fiesta de la virgen de la Candelaria en Puno. Llevan mucho tiempo de preparación, incluso de un año para la organización y el baile además de ser practicada todo el día.

Pasando a la región de la Selva o Amazonas, en términos generales es un poco más nativa por así decir, pues quienes la bailan de manera profesional hacen sólo una representación no sólo de la danza, sino que agregan elementos como el “Masato”, la cual es una bebida tradicional fermentada con saliva y que no necesariamente tiene que ver con la danza, sino que las compañías adhieren elementos que son parte de la vida cotidiana.

Dicha danza es bastante “básica” en el sentido en que no tiene pasos muy complejos. Consta de dar saltos e ir tomados de las manos. Con ello no quiere decir que el simbolismo que se le da sea de menor grado de importancia, “Io Patati” es una danza que representa la confrontación entre tribus.

Sin duda alguna este breve repaso por las danzas y los tipos que existen son mucho más complejos de lo aquí presentados. El problema de fuentes y por tanto de investigación no es suficiente hoy en día a pesar de que nos encontramos en contextos de la inmediatez. Y es aquí donde este tipo de prácticas arrojan una forma de experimentar el mundo en primera persona cuando se baila.

La danza como medio y puente de diálogo con los sujetos que uno busca para entender mejor las cosas, los simbolismos y las expresiones que se requieren a la hora de presentar una pieza, sea de manera profesional o no (sin ánimos de juzgar a los bailarines que lo hacen como promotores del “folklor” de su país).

Estos deben entender que las piezas que se bailan en la actualidad fueron -y son- fruto de la historia y del imaginario de un momento coyuntural en la historia, y que muchos coreógrafos que hoy en día son muy importantes gracias a que se jactan de haber inventado ciertas danzas, realmente salen de aquellas poblaciones, ya sean indígenas o afrodescendientes.

Repensar la historia y valorarla para poder entender nuestro devenir.

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