Venezuela demuestra que la Ivermectina funciona frente a la COVID-19

El estudio Japanese Journal of Antibiotics, y las divulgaciones del científico francés Pierre Duduet, han demostrado que el uso de la Ivermectina funciona en un 84% de los casos para impedir los peores estadios de la COVID-19.

La pandemia de la COVID-19 colocó a la humanidad en una crisis con lejanos precedentes, la emergencia empujó a las academias, a las farmacéuticas y a los gobiernos a buscar soluciones.

Salvar la vida, y eventualmente, erradicar la amenaza llevaron a encontrar la vacuna como la vía más segura. Sin embargo el camino ha sido largo y se han probado rutas paliativas y tratamientos para frenar la mortalidad.

El uso de la hidroxicloroquina, de tratamientos antivirales como el Remdisivir, y la aplicación de medicamentos como la dexametasona y al azitromicina para los pacientes más graves, componen también ese camino complejo que ha transitado la medicina mundial frente al virus SARS-Cov 2.

Pero el neoliberalismo no ha desaprovechado la crisis, las grandes empresas farmacéuticas como Pfizer, Astra Zeneca y Jhonson and Jhonson han buscado hacerse con el arma más eficaz contra la COVID-19.

La vacuna, también producida por Rusia, China y ensayada en otros países no alineados ha llegado, pero sigue sin alcanzar para todos. Países bloqueados como Venezuela tienen severas dificultades para acceder a la vacuna, y ensayan alternativas para salvar la vida de sus connacionales.

La Ivermectina es un fármaco utilizado para combatir parásitos externos como los que provocan la llamada escabiosis. Desde que comenzó la pandemia se probó como antiviral en países como Australia y Japón.

Venezuela, país bloqueado por EEUU, ha hecho un manejo bastante eficiente de los pocos recursos con los cuales cuenta, y los resultados han sido exitosos si se compara con sus vecinos Brasil y Colombia.

En este país suramericano el uso de la Ivermectina, que hoy es contraindicado por la OMS, tiene resultados positivos palpables en regiones como el estado Zulia, la más golpeada por la COVID-19.

La Guerra por las vacunas existe

Lo ha reconocido la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), existen distorsiones en el mercado de la vacuna contra la pandemia, donde se presentan “grandes desigualdades en la oferta y la demanda”.

Los acuerdos bilaterales, las prohibiciones de exportación, el nacionalismo y la diplomacia de las vacunas”, son los obstáculos que enfrenta la humanidad en esta nueva etapa de la pandemia, y coloca en desventaja a los países más pobres y a las economías bloqueadas como la de Venezuela.

Este país adquirió y recibió 100 mil vacunas Sputnik V de Rusia y otros lotes de la producida por la empresa china Sinopharm. Sin embargo, el acceso al mecanismo COVAX de la OMS ha sido obstaculizado por la retención de fondos por parte del sistema financiero internacional que participa del bloqueo promovido por EEUU.

En abril de 2021, Venezuela logró cancelar la suma de 60 millones de dólares para acceder al mecanismo COVAX, y se encuentra a la espera del suministro de la vacuna que este instrumento internacional envía de forma “humanitaria”, previa cancelación de la suma requerida.

Venezuela ensaya y acierta

Ante esta situación, y paralelamente a las gestiones por la vacuna, Venezuela mantuvo en sus protocolos el uso de la Ivermectina, basándose en estudios avalados por revistas científicas como la Japanese Journal of Antibiotics, y adicionalmente desarrolló el fármaco Carvativir que hoy se distribuye por toda la Nación.

La COVID-19 ha afectado a casi 200 mil venezolanos, y ha matado un estimado de dos mil según las estadísticas oficiales disponibles. La llamada curva de contagio ha tenido picos en agosto de 2020 y en abril de 2021, mes en el que ha sido reconocida la segunda ola de contagios.

Desde que la pandemia llegó a Venezuela, comenzando por el estado Zulia, zona fronteriza con Colombia, este país se mantuvo atento a las pruebas con fármacos como la Hidroxicloroquina y la azitromicina, lo incluyó en sus protocolos y el ascenso en su curva de contagios se produjo en agosto, nueve meses después que se emitieron las primeras alertas mundiales sobre la mortalidad del virus.

Aún cuando científicos franceses avalaron y siguen justificando el uso de la Hidroxicloroquina como antiviral contra la COVID-19, el gobierno venezolano atendió al llamado de la OMS retirando este medicamento de los protocolos de atención ha infectados por el coronavirus.

Posteriormente, prestando atención a la posibilidad de una segunda ola, el Gobernador del Zulia, Omar Prieto, insistió en el uso de medicamentos anitivirales de libre producción, apostando por adquisición de la Ivermectina, actualmente no recomendada por la OMS.

En la segunda ola, el Zulia ha sido uno de los estados menos afectados. Su curva de contagios se mantiene estable con apenas 500 casos registrados oficialmente.

Para el cierre de esta edición, de 1300 casos reportados sólo 38 pertenecen al Zulia alejándolo de la primera posición que mantuvo durante varias semanas en el 2020.

No son soluciones descabelladas 

Mientras la vacuna llega los contagios continúan, por lo que el peligro de morir se mantiene. Además de la cuarentena radical, Venezuela crea y produce medicinas para evitar más muertes acudiendo a acontecimientos científicos poco divulgados por la mediática internacional.

En efecto, el citado Japanese Journal of Antibiotics, y publicaciones realizadas por el científico francés Pierre Duduet, confirman que la Ivermectina sirve para tratar la COVID-19, atenuando sus síntomas y evitando las formas más graves de la enfermedad.

La publicación científica japonesa cita la realización de 42 ensayos clínicos que demostraron un 83% de mejora en pacientes infectados en etapa temprana, y un 51% de eficacia para pacientes en etapa tardía.

De igual forma, señala que se comprobó que la Ivermectina protege contra la COVID-19 en una tasa de efectividad del 84% de los casos.

En la mencionada publicación también afirman que las farmacéuticas no han atendido con fuerza a estos ensayos, ni promovido la realización de otros, en virtud de que la Ivermectina es un fármaco de amplio uso que no les permitiría recuperar las inversiones en esos estudios.

Paralelamente Venezuela y específicamente el Zulia, ha realizado esfuerzos destinados a producir el medicamento e incluirlo en los protocolos, a través del laboratorio SM pharma.

Tenemos la Ivermectina de producción regional para distribución nacional como tratamiento complementario y preventivo contra el coronavirus”, afirmó el Gobernador del Zulia Omar Prieto en un programa de televisión y radio que realiza diariamente informando sobre los avances de su gestión.

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