Democracia peruana en juego: el peligro de no saber perder

El peligro de un Golpe de Estado está latente en Perú, Pedro Castillo ganó las elecciones en segunda vuelta pero sigue sin ser proclamado.

En un nuevo capítulo de su historia, la amenaza del Golpe de Estado mantiene a Perú en suspenso. Pedro Castillo ha sido electo con el 50,12% de la votación como Presidente de Perú. Sin embargo, todavía no es proclamado.

No podrán aceptar a un jefe supremo ilegítimamente investido producto de un fraude”, así expresa la proclama emitida por un grupo de exmilitares peruanos.

Solidarios con los reclamos de Keiko Fujimori, el llamado es a no aceptar a Castillo y emular experiencias pasadas de golpismo.

Perú tiene un largo historial de mandatos militares, varios de ellos constituidos por la fuerza. Además, la derecha se ha caracterizado por tener una muy particular noción de la democracia. Para la derecha, la voluntad de las mayorías solo es válida cuando le reconoce su dominio.

Antecedentes

Durante el siglo XX, seis Golpes de Estado en Perú fueron ejecutados por militares. Otros dos intentos más configuran el historial antidemocrático de las Fuerzas Armadas de ese país.

El caso particular de 1962, constituye un ejemplo bastante similar al del Perú del 2021. El ejército peruano, politizado y adherido a la doctrina militar impartida por la Escuela de las Américas, intervino las elecciones en las que había ganado Víctor Haya de la Torre, fundador del APRA.

Haya de la Torre no fue precisamente un referente del comunismo. Representó claramente una alternativa a la ultraderecha y al fascismo. También, el APRA en sus inicios realizó amplias propuestas de transformación para el Perú. Un país azotado por el latifundismo, la desigualdad y la dependencia económica.

Esa intervención del ejército peruano en contra de Haya de la Torre, devino en la instalación de una junta militar, y luego en la elección de Fernando Belaunde Terry.

Entre otras decisiones, Belaunde entregó la explotación del petróleo peruano a la International Petroleum Company, empresa petrolera norteamericana.

Si bien es cierto que existen excepciones como la de Velasco Alvarado, el rasgo característico de los golpes de estado militares en el Perú, es que suelen favorecer los intereses de los grandes capitales tanto nacionales como extranjeros.

Últimos hechos 

El capítulo electoral todavía no se cierra. Aún cuando la Junta Nacional Electoral (JNE) confirmara el triunfo de Pedro Castillo, sigue sin ser proclamado.

Keiko Fujimori logró eludir la cárcel temporalmente. El Poder Judicial desestimó la solicitud hecha por la Fiscalía por su flagrante violación a la libertad condicional.

Los partidos de la derecha y los medios apoyan a Keiko. La solicitud de revisión de resultados continúa su curso.

La JNE revisará los 10 expedientes introducidos por Fujimori. El expresidente Vizcarra, y el actual presidente encargado Francisco Sagasti, han llamado a confiar en las decisiones de la JNE.

Antes de ello, el Ministerio de Defensa condenó el llamado realizado por exmiembros del alto mando militar que pedían desconocer el triunfo de Castillo.

Por otra parte, la Embajada Estadounidense en Perú coincide en el llamado de Vizcarra y Sagasti sin que aún reconozcan a Pedro Castillo como presidente electo.

La trama sigue en suspenso

Aún cuando el ruido de sables está en apariencia neutralizado. La amenaza permanece y el hilo democrático podría romperse por obra de la derecha.

A pesar que ya la OEA se ha pronunciado a favor de la transparencia de los resultados electorales. Podría repetir una actitud pasiva frente a cualquier intento de desconocimiento. Una especie de timidez conveniente.

Almagro reconoció inmediatamente al gobierno golpista de Añez pese a que violó la CPE, y se autoproclamó para masacrar y robar. Ahora que el pueblo peruano elige democráticamente guarda silencio cómplice”, recordó Evo Morales, expresidente de Bolivia, quien sufrió un golpe de Estado después de ser reelecto en 2019.