“Ni machismo ni feminismo”, el muro contra la igualdad social

Con la intención de desmovilizar al feminismo, el capitalismo vinculado al patriarcado intenta vender la tesis de “Ni machismo ni feminismo”.

Desde los últimos cinco o seis mil años no se ha concebido a las mujeres y hombres como legalmente iguales en su diferencia mutua aún cuando, conceptualmente, las diferencias entre los sexos no implica desigualdad legal.

La diferencia entre hombres y mujeres marcada históricamente, se creó como la diferencia de las mujeres con respecto a los hombres, es decir, los hombres concebidos como el parámetro de lo humano cuando estos tomaron el poder. Desde ese momento, la diferencia sexual ha significado desigualdad legal en perjuicio de las mujeres.

A lo largo de los últimos años, la palabra feminismo ha ido tomando relevancia en muchos contextos, en algunos de ellos rodeada de una connotación negativa al presentarla erróneamente como antónimo al término machismo.

Se ha intentado confundir y desmovilizar el feminismo con frases como “ni machismo ni feminismo”. En este sentido, es necesario desglosar ambos términos y develar sus significados.

Según la Real Academia Española (RAE), el machismo es, en su primera acepción, la “actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres“. Como segunda acepción, “forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón”. Privilegia al hombre y no apuesta por la igualdad de género.

Entretanto, la RAE define el feminismo como “el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre así como el movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”.

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La definición de “machismo” de la RAE ha generado polémica y críticas en redes sociales. Foto: Alberto Martín.

De acuerdo con Carmen Castells en su trabajo “Perspectivas feministas en teoría política”, entenderemos por feminismo “lo relativo a todas aquellas personas y grupos, reflexiones y actuaciones orientadas a acabar con la subordinación, desigualdad, y opresión de las mujeres y lograr, por tanto, su emancipación y la construcción de una sociedad en la que ya no tengan cabida las discriminaciones por razón de sexo y género“.

Es una ideología plural y diversa con un solo objetivo político: transformar la situación de subordinación de las mujeres en todo el mundo.

La acepción del feminismo, por tanto, no es odiar a los hombres, ni querer la supremacía de las mujeres. Y va mucho más allá de banalizar el tema a una “moda”.

En el actual contexto económico y social de un mundo globalizado, una de las características son las profundas desigualdades sociales. Aunque estas desigualdades se manifiestan en todos los ámbitos, es más feroz cuando se trata de las mujeres.

Bajo el sistema capitalista en crisis, ha sido ardua la organización de los sectores sociales y de mujeres en la lucha por la conquista de sus derechos y reivindicaciones.

Como refiere Rebeca Madriz en su artículoLos desafíos feministas en América Latina”, “A esta situación globalizada, se le suman otras realidades; mujeres desplazadas; tráfico y prostitución forzada de mujeres, niñas y niños; feminicidios; feminización de la pobreza; analfabetismo; violencia física, psicológica y sexual; violencia comunicacional; mercantilización de la imagen de la mujer; acceso desigual al empleo y a los cargos de decisión política; entre otra gama de fenómenos que afectan principalmente a las mujeres; y que junto a las restricciones legales, las políticas neoliberales, y la iglesia católica diversifican y profundizan la discriminación que sufre la mujer”.

El cuerpo de la mujer como mercancía. Foto: laicismo.org

Contra ello se requiere una lucha común globalizada, cohesionada, una amplia unidad que propugne la igualdad de derechos y condiciones para las mujeres opuesta al patriarcado como sistema jerárquico de opresión y explotación.

Los principales enemigos de las mujeres son el patriarcado y el capitalismo. Según la historiadora Gerda Lerner, “el patriarcado es la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños de la familia, y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres de la sociedad en general”.

El Patriarcado, puede definirse como “un sistema ideológico, económico y social, que consiste en la supremacía del hombre institucionalizada”, así el machismo está vinculado directamente con el patriarcado.

No obstante, como refiere Alda Facio y Lorena Fries en “Feminismo, género y patriarcado”, la trampa de las ideologías patriarcales es que no solo afectan a las mujeres al ubicarlas en un plano de inferioridad en la mayoría de los ámbitos de la vida, sino que restringen y limitan también a los hombres, a pesar de su situación de privilegio.

La publicidad y el uso del lenguaje machista. Foto: valenciaplaza.com

Ni machismo ni feminismo” es uno de los argumentos con el que el patriarcado intenta desmovilizar el feminismo. El machismo no equivale a feminismo.

El feminismo implica una clara posición antiimperialista y antineoliberal en la que se lucha por mejores condiciones de vida, por la autodeterminación, por la libertad y por la liberación.

En América Latina, las luchas de las mujeres como: las Zapatistas, las Madres de Plaza de Mayo, las Campesinas Indígenas del Bartolina Sisa en Bolivia, las Feministas en Resistencia en Honduras, las mujeres del MST en Brasil, las Madres del Barrio en Venezuela; muestran que el feminismo no es único sino con diversas expresiones que, declarándose o no feministas, llevan adelante una lucha liberadora que trasciende lo mero reivindicativo.

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Mujeres del Movimiento Sin Tierra (MST) Brasil. Foto: viacampesina.org

Para la construcción de un mundo mejor, la determinación de la humanidad debe dirigirse al pleno desarrollo de todas las potencialidades humanas para hombres y para mujeres, así como para todas las formas de vida de este planeta que conviven con nosotros y nosotras. El respeto a la diversidad para lograr construir una convivencia humana.

Como desafío, luchar por la mujer oprimida, los niños y niñas de la calle, los hombres explotados. Derribar la idea de que la crianza de los hijos es tarea exclusiva de la mujer en el hogar.

Concebir todo como un valor colectivo dentro de la familia que se expresa en la comunidad y por ende en la sociedad, solo así podrá ser enterrado el Patriarcado y el sistema capitalista desde sus bases.