Yolanda Díaz, la ilusión de la izquierda

La máxima dirigente de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, despierta una ilusión política en España a medida que avanza en su agenda política.

Hacía mucho tiempo que ningún dirigente de la izquierda española, y casi del Mundo me despertaba una ilusión que me motivase, no solo a participar activamente en su proyecto político para aportar a la construcción de una nueva realidad favorable a la mayoría social, sino a comentar con mi círculo social sobre una figura política (Yolanda Díaz), apoyándola frente al argumento con el que el sistema pretende desmovilizar el voto de los que no somos ricos, el “todos son iguales“.

Con Yolanda Díaz es muy sencillo romper esa idea-fuerza, basta con nombrar los ERTE que han salvado de la quiebra a millones de familias, la subida del SMI, su respeto con quienes piensan diferente durante sus diálogos con los agentes sociales, su coherencia política, su ataque a la explotación laboral.

La Ministra de Trabajo está produciendo el mismo efecto que Alberto Garzón durante los momentos previos al surgimiento de Podemos. El riojano criado en Málaga no pudo confirmar socialmente la ilusión que despertaba porque IU confió en él demasiado tarde, cuando la izquierda ya se había dividido con el surgimiento de Podemos, momento en que Pablo Iglesias era el político más popular del país.

Sin embargo, Yolanda Díaz se ha convertido en la líder de Unidas Podemos, marcando una posición tanto dialéctica como en la praxis muy diferente al que la precedió, Pablo Iglesias. De tono calmado y serio, sus formas que apuestan por un liderazgo compartido no generan el rechazo que provocaba el profesor con sus discursos encendidos y su hiperliderazgo, fundamental en un principio para posicionar a su proyecto partido en el tablero político.

La gallega tiene una visión más a largo plazo, huyendo del “ahora o nunca” y de la “ventana de oportunidad” que movía a Iglesias, variando algunas de sus posiciones de manera constante, lo que está consiguiendo una tarea que parecía imposible: recomponer el espacio de Unidas Podemos e incluso ensancharlo.

Yolanda Díaz será la candidata de UP en las próximas elecciones generales, pero no lo confirmará hasta que su ambicioso plan político no se haya cerrado. Lo está haciendo mejorando su experiencia con la Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), que consiguió un hito electoral en las elecciones autonómicas gallegas de 2012, obteniendo el 15% del voto frente a un 2% anterior.

Al igual que entonces, la vicepresidenta tercera del gobierno de España pretende unir en su proyecto a fuerzas nacionalistas e independentistas que a priori rechazaban la unidad con fuerzas como la suya, con sede en Madrid en vez de en el territorio regional. Lo está haciendo de la misma manera, con reuniones fuera de foco en las que lo principal es el programa político, uno esbozado por todas las fuerzas invitadas.

Incluso el proyecto de Íñigo Errejón, reacio a una unidad con UP, ve cómo su militancia y gran parte de sus dirigentes quieren participar en el proceso de Yolanda Díaz.

Una vez el programa político esté pulido, el siguiente paso será la unidad electoral de las fuerzas que lo hayan suscrito, será entonces cuando Díaz se presente como candidata a las elecciones apoyada por esa alianza progresista que aún está en construcción.

La militancia de UP está ilusionada con su más que posible candidata, lo que es la condición para que se produzca un desborde social como el que se produjo en Madrid, Barcelona y Zaragoza en las elecciones autonómicas de 2015, aunque para eso será necesario apostar por la democracia participativa en lo interno, para que sean las bases las que desarrollen el programa pactado y elijan en primarias a los y a las que se presentarán a las elecciones.

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