Movimientos colectivistas: Feminismo, Indigenismo y Black Lives Matter

Los movimientos colectivistas y el sistema socialista coinciden muchas veces en la lucha contra la exclusión social y la igualdad de género.

Al explorar las vertientes del socialismo, es natural que se vayan hilando con los movimientos colectivistas que han ido aflorando. Recordando que, el socialismo es un sistema de organización económica y social que se basa en el control de los medios de producción por parte del Estado. 

Este ha ido mutando en diferentes movimientos colectivistas enfocados a múltiples causas y con propósitos que los protagonizan, acompañados de otros componentes y corrientes ideológicas como se abordará a continuación.

Si bien es cierto, “el colectivismo prioriza el bienestar del grupo en contraposición a los intereses del individuo” (Westreicher, 2020).

Pero no necesariamente tiene que estar mezclado de matices socialistas, puesto que sostener tal premisa sería simplista.

Partiendo de esa idea, nos encontramos con el feminismo, que ha desembocado en una amplia diversidad de tendencias, siendo el radical, liberal y socialista los principales al momento de ejecutar una discusión al respecto.

El argumento de que “las mujeres debían organizar una lucha especial para conseguir los mismos derechos” (Weinbaum, 1984), era descartado por Engels, puesto que estas requerían la revolución.

A través del socialismo esta sería liberada y más tarde fue criticada por Lenin, al haber señalado que los esfuerzos invertidos en la lucha por la igualdad desviaban la atención de lo primordial que era derrotar el sistema capitalista.

Tales alegatos distan de los postulados del feminismo socialista que persigue los mismos objetivos, asociado a la problemática que enfrenta la mujer, “relacionada con la explotación de clase emanada del capitalismo y oprimida por el patriarcado” (Gamba, 2008).

Así que los cambios no pueden ser únicamente de naturaleza económica, entornándose hacia transformaciones sociales. Siempre en respuesta a la exigencia de equidad e igualdad de la mujer, marcando notables distinciones con el socialismo tradicional.

Actualmente, se ha institucionalizado, caracterizado por el debate y la variedad.

Puesto que materializó la “participación política femenina, a su vez, permitió el aumento de investigaciones y la construcción de conocimientos que lo cargan de mayor complejidad” (Gamba, 2008).

Mientras que, si nos trasladamos hacia el panorama Latinoamericano, estos han cobrado mayor fuerza por los gobiernos de izquierda en la región.

Siendo captados por los partidos de masas que “atrapan” todos estos colectivos como el feminismo socialista y la comunidad LGBT+

En segundo lugar, está el indigenismo como uno de los movimientos que refleja la compleja situación social latinoamericana.

Ya que “esculpe el carácter de sus regiones más representativas y modelando la idiosincrasia de sus pueblos” (Arguedas, 1995).

Para nadie es un secreto que el reconocimiento de la herencia indígena ha supuesto un proceso doloroso y una batalla política. Desde el principio tuvo un afán destinado hacia el ámbito científico y social, hasta que encontró la oportunidad para masificarse en territorios.

Y la capacidad plena para estructurar partidos y frentes de acción con respaldo electoral. “Hoy, el indigenismo gobierna y ocupa un espacio en el poder” (Santiváñez, 2010).

Pese a que el indigenismo es un movimiento autónomo, que puede ser utilizado por radicalismos de izquierda como de derecha, políticamente es considerado como neutral y por esta misma razón ha sido pactado por ideologías concretas, con el propósito de obtener y consolidarse en el poder.

Es visto como una “forma de nacionalismo popular” (Santiváñez, 2010) desarrollada donde el mestizaje es más predominante.

Por los líderes socialistas del siglo XXI, que tienen similitudes como Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa, entre otros.

Y por último, está el Black Lives Matter al ser uno de los movimientos colectivistas más recientes.

Ha sido originado por el racismo y la violencia policial en Estados Unidos, el cual ocupó a George Floyd como “un símbolo de la lucha contra la discriminación”.

No obstante, al definir que apoyan las libertades y la inclusión, sostienen que lucha por los derechos de las personas de raza negra, trans, indocumentados, discapacitados, mujeres “y todas las vidas negras a lo largo del espectro de género” lo cual le da un amplio campo de manifestación.

Al mismo tiempo, sus líderes y principales activistas en pro de esta organización han confirmado abiertamente que estos objetivos giran alrededor de postulados socialistas.

Debido que el sistema capitalista opresor y la supremacía blanca mantiene a las personas de raza negra marginados, limitando sus oportunidades.

Por tanto, coincide en muchos puntos con socialismo tradicional, solo que más centrado en temas de exclusión social por temas de raza y de género.