La derecha aumenta las tensiones en su estrategia por desestabilizar Perú

La guerra mediática, los llamados a vacancia y las decisiones contradictorias marcan el escenario político que enfrenta Pedro Castillo.

Entre fake news, solicitudes de vacancia, y acuerdos contradictorios aumentan las tensiones políticas en el Perú. La prensa y diversos voceros de la derecha peruana cargan con todas sus fuerzas contra Pedro Castillo y su gabinete, liderado por Guido Bellido.

Como ya lo hemos mencionado, una de las acusaciones más reiteradas es la vinculación de algunos ministros del gabinete de Bellido, incluyendo al mismo Presidente del Consejo de Ministros, con la conocida organización terrorista Sendero Luminoso.

Emulando la demonización de la izquierda que se practica en el resto del mundo, el propósito es reforzar el miedo en las capas medias y altas de la sociedad peruana, e inocular el mismo terror en los sectores más vulnerables que apoyaron a Castillo antes que a Keiko Fujimori.

Adicionalmente, las contradicciones se intensifican. La firma de un acuerdo entre Perú a través de su canciller Óscar Maúrtua, y el Director de la USAID Jene Thomas, levantó las alarmas en un sector del partido Perú Libre con representación en el Congreso peruano.

incoherencia cronológica

Bellido es tendencia en las redes peruanas, lo que más circula es una presunta imagen de Bellido junto a Abimael Guzmán cuya correspondencia cronológica no coincide con la trayectoria de Bellido. Es decir, un joven Bellido aparece junto a Guzmán cuando debía tener apenas un año de vida.

Este fake news se une a una permanente descontextualización de las declaraciones de Bellido en torno a la denuncia que hiciera Patricia Chirinos de Avanza País, quien acuso al jefe del gabinete de agresión verbal.

Aún cuando no se han culminado las investigaciones y tampoco se han establecido responsabilidades, Bellido aclara que unas declaraciones en las cuales defiende el derecho de los hombres a no ser prejuzgados, se refiere solo a cuando las denuncias son falsas.

Aclaro de manera contundente que mi recomendación de pensar en el padre, hijo, esposo y familiares, se refiere a los casos en que la denuncia es falsa y motivada por otros intereses. Todo acto de violencia y acoso a la mujer debe ser denunciado”. Recalcó desde su cuenta Twitter.

Por otra parte, la aparente suscripción de Bellido a un pensamiento de Abimael Guzmán, también conocido como Presidente Gonzalo, forma parte de las primeras páginas y titulares de los principales medios comerciales del Perú.

La presidenta del Congreso refuerza el llamado a vacancia

En lo que ha sido considerado también como la invocación de un golpe de Estado. La actual presidenta del Congreso peruano, María del Carmen del Alva refirió a lo que ella afirmo se trata de “lo que pide la calle”.

La calle pide vacancia presidencial”, afirmó la representante del partido de centro izquierda Acción Popular. Sin embargo, luego aclaró que no estaba en la agenda del congreso pues se trata de un procedimiento constitucional.

En el mismo sentido, Del Alva señaló que debían hacerse cambios al gabinete, comenzando por la remoción de Guido Bellido.

El presidente tiene la facultad de nombrar a su premier (…) pero la población en general ha pedido que se haga este cambio por los procesos judiciales que tiene pendientes (Bellido), por lavado de activos y apología al terrorismo”, indicó la Presidenta del Congreso.

A ello se le suma también los cuestionamientos que se hacen sobre Iber Maraví, por la supuesta vinculación de su organización de base con Sendero Luminoso, y de otros miembros del gabinete.

La salida de Béjar presagia las contradicciones

Después de llegar al poder como un Partido de izquierda, Perú Libre comenzó a sentar las bases para un eventual giro geopolítico que lo sacaría del grupo de Lima y de las alianzas seguidistas de Estados Unidos (EEUU).

A tal efecto, el primer canciller nombrado por Pedro Castillo, el sociólogo Héctor Béjar, ratificó la nueva posición que asumiría el despacho de Torre Tagle, sede de la cancillería del Perú.

En tal caso, Perú se proponía acompañar los procesos de diálogo en Venezuela. Béjar señaló públicamente que la política exterior de Perú sería no injerencista, y reconoció que Venezuela era un país bloqueado. De esa forma, dio las primeras pinceladas del referido giro geopolítico del Perú hacia la izquierda latinoamericana.

Pero en un movimiento mediático del cual se hizo eco el ministerio de la Defensa, el jefe del gabinete de Pedro Castillo solicitó la renuncia de Héctor Béjar, una prominente figura de la intelectualidad de izquierda peruana.

De acuerdo al testimonio de Béjar, ofrecido posteriormente a la prensa, su salida se dio para impedirle llegar a la sesión en el Congreso dirigida a dar la confianza en el nuevo gabinete.

Luego de la salida de Béjar fue nombrado Óscar Maúrtua, un diplomático de carrera progresista que no fija postura rupturista con el neoliberalismo.

Perú firma con la Usaid y se desatan las contradicciones

Por 321 millones de dólares, el Perú a través de su Canciller suscribió compromisos con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida por sus siglas como USAID.

El nuevo canciller Óscar Maúrtua, y el Director de la USAID, Jene Thomas, firmaron el referido acuerdo en presencia de la Embajadora de EEUU en Perú, Lisa Kenna. Según lo informado por las agencias de prensa el acuerdo tendría como objeto especial una “mayor integración económica y social de los migrantes y refugiados de Venezuela”.

A este hecho respondió con firmeza el congresista por Perú Libre, Guillermo Bermejo, rechazando la firma de este acuerdo en vista de que la USAID, es un instrumento cómplice de golpes de Estado en América Latina.

Es continuar con el gato en el despensero. Esta política exterior no corresponde con un gobierno de izquierda”, recalcó Bermejo en su cuenta Twitter.

Sorprendentemente, sobre este particular no ha habido pronunciamiento ni del Presidente Castillo, ni del Jefe del Gabinete Guido Bellido. La postura geopolítica del Perú es en este momento más incierta, y los acontecimientos podrían anular la vocación rupturista del gobierno de Castillo.