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Cuando el neoliberalismo no sabe perder las elecciones: Caso Perú

La derecha peruana no acepta la victoria electoral de Pedro Castillo, y continúa adelante con su agenda golpista para sacarlo del poder antes de que aplique su política social.

Las democracias occidentales se basan en la doctrina del Absolutismo Ilustrado: «todo para el pueblo pero sin el pueblo«, aunque evidentemente actualizado al siglo XXI.

En ellas la única participación de la mayoría social se da cada cierto número de años, normalmente cuatro pero pueden ser cinco y hasta seis, en las que votan a las autoridades que los representará en las instituciones, sin que se pueda hacer nada hasta el siguiente ciclo electoral.

A la hora de votar, el sistema democrático occidental ofrece dos propuestas que sus medios de comunicación hacen ver como opuestas, para que el voto mayoritario vaya a parar siempre a los cauces del régimen, impidiendo que alternativas que lo cuestionan puedan ganar.

Y ahí está el problema, el neoliberalismo acostumbrado a ganar no sabe gestionar su derrota frente a la izquierda que, muy de vez en cuando, se hace con las riendas del poder ejecutivo y/o legislativo.

Una vez que sucede eso, los partidos políticos que representan al sistema comienzan un desgaste al gobierno legal y legítimamente elegido que afecta a la misma democracia que se han comprometido a defender.

Sin embargo ahí está el quid de la cuestión, cuando el neoliberalismo habla de «democracia» se refiere a «los intereses de los grandes banqueros y empresarios«, porque si se refiriera al «bien común«, respetaría la voluntad de la mayoría de los y las votantes.

El caso más evidente se está dando en Perú, donde el neoliberalismo que ha sido derrotado en la segunda vuelta por Pedro Castillo, ya ha llamado a un golpe de Estado, ha impedido formar gobierno, ha asentado en el debate nacional los valores racistas, clasistas y xenófobos como argumentos válidos a la hora de cuestionar los resultados electorales, lo que ya está provocando violencia en las calles.

Al crear ese clima de crispación política se busca polarizar a la sociedad en dos bandos enfrentados, para mostrar una sociedad rota por las acciones del gobierno, que de esa manera habría puesto en riesgo la paz social anteriormente.

Con ello, los medios de comunicación del sistema neoliberal muestran al presidente elegido en las urnas como un incapaz, comenzando a insertar en el imaginario colectivo la necesidad de expulsarlo del poder mediante cualquier medio, ya que es urgente para que la terrible situación creada por la derecha pero adjudicada a la izquierda, no vaya a más.

En Perú el neoliberalismo está pidiendo la vacancia de Pedro Castillo por incapacidad moral, una posibilidad que sería un golpe de Estado ya que el presidente peruano solo está intentando aplicar el programa electoral que presentó ante los y las ciudadanas, y que ganó frente a las otras propuestas políticas.

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