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Yolanda Díaz: La hipérbole

Cuando se habla de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, los medios de comunicación polarizados y algunos políticos tienden a exagerar todo lo que hace. Pero, va más allá de una agenda individual, lucha por el bienestar colectivo.

Desde que el rostro de Yolanda Díaz salió en el plano político nacional, bulos, discursos mediáticos y exageraciones juran alrededor de sus declaraciones.

No importa lo que diga, sea en un tono moderado y adecuado comunicacionalmente, siempre buscan mostrar una imagen de «extremista«, cuando en realidad dista mucho de ser así.

Por lo que utilizan esta clase de tácticas para arremeter en su contra, rodeándola de un círculo rojo e intentando detener su efecto efervescente en la sociedad.

Tal es el caso de su relación con el Papa Francisco, que resultó ser un éxito, de provecho para la nación y un paso importante que ni el mismo Iglesias pudo lograr.

Como la derecha está enemistada con el actual líder de El Vaticano, llaman a la Ministra una «traidora» y que es católica, sin ninguna razón lógica.

Pasan por alto lo lógico: Es una excelente estrategia política e interpela a la mayoría social, porque es lo que la vicepresidenta segunda aspira: consenso y unidad.

La mayoría de los medios de comunicación de derecha, al igual que los líderes de esta misma tendencia, engrandecen sus actos y los tildan de egoístas.

Su objetivo es acentuar que tiene una agenda propia de la cual se rige, porque responde a sus intereses, cosa que es falsa. Díaz ha demostrado que responde al bienestar y voluntad colectiva.

No solo porque va a encauzar un proyecto de escucha para forjar una relación con la ciudadanía y empezar el diálogo, sino también considera la perspectiva de sus aliados.

Entre ellos Podemos, y el Partido Comunista, porque son quienes formarán la gran plataforma a la izquierda del PSOE.

La entrada en escena de Thomas Pikketty 

El pasado viernes la Vicepresidenta junto al economista francés Thomas Piketty, participaron en un acto celebrado en el Círculo de Bellas Artes.

En ese contexto, aprovecharon de señalar que Díaz lo está siguiendo y que es su «asesor económico«, únicamente porque coincidieron en algunos puntos relevantes.

Su diálogo se tituló Transformar el presente, imaginar el futuro: más allá de la precariedad y las desigualdades.

Con motivo de que la desigualdad es un fenómeno, que como detalló recientemente en Twitter la Ministra de Trabajo, constituye el «gran desafío» de las sociedades actuales.

Es decir que tienen diversas ideas similares, añadiendo el hecho de que Piketty enfatizó que «Yolanda Díaz es un ejemplo para Francia: la izquierda puede gobernar junta«.

Las premisas giraron alrededor de contestar preguntas sobre los orígenes de la desigualdad, analizando su evolución en el aspecto económico, social y cultural, y también posibles formas de hacerle frente.

Pero, una gran parte de la población se pregunta quién es ese tal Thomas Piketty, cuál es su conexión con Díaz y porque ha salido tanto en las noticias estos días.

Pues, se trata de un economista francés especialista en desigualdad económica​ y distribución de la renta.

Se sabe que es director de estudios en la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales. Actualmente es profesor asociado de la Escuela de Economía de París desde 2002.

Además, sus investigaciones sobre este fenómeno y el avance hacia la equidad han alcanzado «trascender los límites académicos y plantear preguntas fundamentales en el debate político y social«.

Allí entra el proyecto de la Ministra, para involucrar a la sociedad civil, incentivar su participación y crear una alianza para paliar la desigualdad en España.

De ahí que, puso en el foco el tema de la importancia de la fiscalidad como elemento central de su proyecto social.

Por otro lado, abogó por la necesidad de “explicarle a la gente con valentía” sobre el papel de los tributos para la financiación de los servicios públicos.

Así que su discurso iría fuertemente apoyado en dicha materia, justificando el logro de la igualdad y el progresismo fiscal, para aumentar el Estado de bienestar.

Mientras que, desde el punto crítico del profesor de la Escuela de Economía de París, uno de los ejemplos de la falta de ambición está en la creación de un mínimo global del 15% en el impuesto de sociedades.

A su vez, puntualizó que «se creó un derecho casi sagrado para enriquecerse utilizando la educación, la salud y las infraestructuras de un país«.

Y así, luego «poder transferir las riquezas a otros lugares para evitar pagar por los servicios que han permitido ese enriquecimiento”.

Díaz promete trabajar en la igualdad

Por tanto, la Ministra mostró su apoyo incondicional a los trabajadores, para que así puedan avanzar en la igualdad, mediante una alta participación en los asuntos.

Aclaró que en «el proceso de absoluta financiarización de la economía y concentración del capital, y para la transformación social del modelo, necesitamos que los trabajadores formen parte«.

En ese mismo orden, Piketty añadió que es con el propósito de que «los empleados tengan voz y voto real en los consejos de administración«.

Lo que permite reflexionar sobre «nuevas formas de socialismo, que es un principio de una nueva esperanza«.