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La cosificación sexual de la mujer y la publicidad

La cosificación ha sido muy discutida, pero casi nadie menciona su uso en las campañas publicitarias.

A medida que transcurre el tiempo, la sociedad se ha vuelto más consciente de las desigualdades de género y de las costumbres machistas que fueron «normalizadas» por numerosas generaciones. Todo esto, ya que los esfuerzos para erradicar la brecha entre hombres y mujeres se redobló, para así acabar con la cosificación.

Actualmente, podría decirse que al menos un 50% de la población humana en todos los ámbitos de la vida y a lo largo de esta, comenzando muchas veces en la infancia; se ha topado con situaciones de violencia y si lo segmentamos aún más, en su mayoría son mujeres quienes la sufren.

Y aunque muchos no lo sepan (o quizás ignoran tal hecho), es que las mujeres sufren de violencia y acoso por un problema a nivel estructural: la cosificación del género femenino, el cual representa a su vez uno de los obstáculos más difíciles de vencer.

Por otra parte, el cuidado de la imagen y el culto al cuerpo se ha convertido en uno de los aspectos más importantes en la vida de las personas, pero este adaptó un enfoque mucho más efusivo: el interés de los hombres por cómo se ven las mujeres.

Según diversos autores, la preocupación por el cuerpo y la imagen ha sido un aspecto íntimamente relacionado con la vida de las mujeres. Por lo que anteriormente, su valor estaba determinado en parte por su juventud y su belleza, aspectos que se relacionaban positivamente con la percepción de fertilidad y que por tanto la convertían en objeto de deseo.

Un pensamiento que tiende a ser bastante primitivo, ya que se les cosifica sexualmente, lo cual hace referencia a la reducción de una mujer en su cuerpo o partes de éste con la percepción errónea de que estos pueden representarla en su totalidad.

Asimismo, la cosificación se produce cuando se separan las funciones o partes sexuales de una mujer de su persona, instrumentalizándola o reduciéndola a dichas partes sexuales.

Una cantidad considerable de personas y usuarios de internet consideran que la cosificación es el uso que se hace de la mujer, del concepto de mujer o de su imagen, total o parcial, para fines que no la dignifican como ser humano, porque las «deshumaniza», ya que las muestra como meros objetos no pensantes que pueden ser expuestos, explotados y utilizados como se desee.

Este concepto se encuentra condicionado por ciertos factores culturales y la influencia mediática, ya que hay sociedades donde sobre abunda dicho problema, mientras que en otras hay una perspectiva muy diferente.

La cosificación de la mujer y el machismo se relacionan 

Algo que no podemos pasar por alto es que el pensamiento machista promueve esta problemática, desestimando la igualdad de derechos de la mujer en cuestiones elementales, como la dignidad, el desarrollo integral y la libertad.

Porque apoya la visión de una mujer sometida a las expectativas, deseos y necesidades del hombre, entre ellas, la satisfacción sexual y la sumisión.

Sin embargo, poco se habla sobre las consecuencias que trae consigo, pues dificulta la construcción de una sociedad más igualitaria, donde hayan mayores oportunidades de educación y crecimiento laboral para las féminas.

La cosificación sexual en la publicidad

Este factor ha sido muy utilizado en las campañas publicitarias a través de la difusión de mensajes que de manera subliminal equiparan a las mujeres con objetos, cosas, al tiempo que les crean necesidades ficticias o perpetúan más su rol pasivo.

Por lo tanto, diversas grandes empresas y corporaciones con intereses económicos detrás, se esfuerzan por vender productos de belleza y operaciones quirúrgicas para ser como las mujeres que luego, en otras campañas, son tratadas como objetos, demasiadas veces fotografiadas en posturas degradantes y humillantes.

Así que es preciso puntualizar que la cosificación es una forma de violentar a las mujeres mediante el discurso, puede que no se agreda a alguien en particular, pero sí manda el mensaje equivocado: las mujeres no son más que objetos de consumo.

De esta forma, la publicidad como herramienta o mecanismo de promoción de productos o servicios, que bien utilizados puede generar beneficios para la marca o entidad, ya sean económicos o reputaciones, deben cambiar la fórmula y transmitir una idea diferente que no coloque a las mujeres en un nivel «inferior» en comparación con el género masculino.