La corona en Nueva España: debilidad frente a la presión de la iglesia y los conquistadores

La corona, en esos momentos sobre la cabeza de Carlos V, no quiso sostener Las "Leyes Nuevas" favorables a los indígenas por la presión de la iglesia y los conquistadores.

Este texto es la cuarta entrega de una saga de contenidos sobre la conquista de Nueva España, que ofrece una visión alternativa y profunda de los hechos que acontecieron en esos momentos. Los planos social y políticos son los principales ejes que vertebran este ensayo. Para entender de la mejor manera posible el texto que se reproduce a continuación, recomendamos leer las tres entregas de la saga.

Saga La conquista de Nueva España

Primera entrega - Contexto

- Una visión alternativa (I): la conquista de Nueva España.
- Una visión alternativa (II): las Leyes de Burgos en Nueva España.

Segunda entrega - La encomienda

- La conquista de Nueva España (I): la encomienda.
- La conquista de Nueva España (II): la Junta de Burgos como preámbulo de los DDHH.

Tercera entrega - Derechos de los indígenas

- La ley en Nueva España: protección social legislada por los reyes católicos.

El 20 de noviembre de 1542 se promulgó en Barcelona la “Pragmática Leyes y Ordenanzas“, nuevamente hechas por su majestad para la gobernación de las Indias, y el buen tratamiento y conservación de los indios, vulgarmente llamadas “Las Leyes Nuevas”.

Es una especie de constitución política del Nuevo Mundo, que en cuarenta capítulos establece las normas básicas de la organización del Consejo de Indias y del gobierno de América, -se crea un Virreinato en el Perú y las audiencias de Lima y los Confines-. Proclama la libertad de los indios, suprime las encomiendas, regula la forma de hacer los nuevos Descubrimientos y de gratificar a los conquistadores.

En esa época, el espíritu del Requerimiento se había paliado un poco, aunque el derecho al Descubrimiento y posterior donación, continuaba constituyendo el pilar para justificar la presencia española en el Nuevo Mundo. El soberano mostraba preocupación por los desmanes indianos. y para colmo el Consejo de Indias, primerísimo órgano del Gobierno en las Indias, acusaba síntomas de corrupción e ineficacia.

Hasta ese momento, eran las disposiciones de las Leyes de Burgos de 1512 las que pretendían encauzar las acciones de los españoles en las Indias, y corregir ciertos errores que en la práctica no afectaban mucho a la vida del conquistador-colono. Eran toleradas por los desplazados al Nuevo Mundo.

Por indicación del Emperador, se constituyó una junta cuya misión era estudiar el problema de las Encomiendas, cuestiones sobre la esclavitud indígena, la forma de realizar los descubrimientos y las normas sobre la Conquista. Tres medidas álgidas, entonces discutidas con vehemencia, presentó fray Bartolomé de Las Casas ante la Corona en 1542. Se trataba de suprimir de una vez por todas:

  • La esclavitud de los indígenas.
  • La nuevas encomiendas.
  • Las Guerras de Conquista.

Así fue como con las Leyes Nuevas (también llamadas “Las 40 Leyes”) se determinó finalmente la creación de un Consejo de Indias, la fundación de dos nuevas Audiencias, la prohibición de la esclavitud de los indios, la moderación en los repartimientos, y la prohibición de nuevas encomiendas. También se establecían las condiciones del asentamiento de colonos en nuevas tierras, los tributos y servicios que los indios debían pagar como súbditos del rey.

Entrando en detalle, las principales resoluciones de las Leyes Nuevas en beneficio de los indígenas fueron:

Sobre la esclavitud

  • Cuidar la conservación, gobierno y buen trato a los indios.
  • Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna. Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.
  • Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.
  • Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.

Sobre las encomiendas

  • Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.
  • Que el repartimiento dado a los primeros conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.

En resumidas cuentas, lo peor de todo para los conquistadores/colonos era que con las Leyes Nuevas de Indias:

  • Se confirmaba la libertad esencial de los indios, prohibiendo su esclavitud bajo todo concepto.
  • Se dejaba de heredar la Encomienda. Se suprimía la Encomienda hereditaria al prohibir que pasara de padres a hijos.

Debido al prejuicio que traían estas leyes para los conquistadores, se produjo una respuesta negativa en la mayor parte de América en forma de revueltas y rebeliones en puertos de gran importancia como lo eran México y Perú, donde incluso se decapitó al virrey.

Esto provocó que se enviaran informantes y representantes especiales a España para que con su testimonio solicitaran y convencieran al Rey de la urgente necesidad de suspender las Leyes Nuevas y de perpetuar las encomiendas.

Fue así como finalmente los consejeros reales cambiaron su opinión sobre las Leyes Nuevas y, en conjunto con la presión de los representantes de México, en 1545, el Rey Carlos V revocó la Ley N° 35 y se restableció el derecho de sucesión de las viudas e hijos.

Así, poco a poco las Leyes Nuevas referentes a las encomiendas fueron perdiendo efecto y validez hasta que, finalmente, se restableció el sistema de encomiendas, que en realidad nunca llegó a suprimirse, a pesar de los intentos de la corona.

Esto se debió principalmente a que la Corona no pudo ignorar los intereses de las clases dominantes, especialmente después de la rebelión en Perú y los desórdenes en México, además de que la Iglesia también tenía intereses económicos en la encomienda, por lo que la presión de los conquistadores y además la de los eclesiásticos fue muy fuerte. La Corona deseaba sobre todo tranquilizar los ánimos y mantener la paz en las Indias.

A la espera de que los encargados de hacerlas cumplir llegaran a las Indias, los nuevos y viejos conquistadores y colonos debatían lo que se les venía encima. Se consideraba incluso rechazar las leyes por las armas.

De un modo u otro las Leyes Nuevas fueron violentamente rechazadas por los conquistadores-encomenderos. Lo que los motivaba era tener tierras y trabajadores que se las cultivaran. Podían ser esclavos o encomendados, pero los requerían bajo su inmediato dominio para beneficiarse con mayor rapidez de los productos de la tierra y enriquecerse.

Soñaban luego con fundar un linaje y que sus posesiones fueran heredadas por sus hijos, igual que hacían los grandes señores terratenientes de la península. Todo su patrimonio lo representaban aquellos indios con los que labraban y cultivaban sus haciendas, ganado para alimentar y mantener a sus familiares. Estando como estaban, endeudados, la miseria que les amenazaba era definitiva, pues sin los indios no podrían liquidar las deudas contraídas.

Los conquistadores y pobladores consideraban como disfavor y perjuicio que les quitasen los esclavos que habían tomado en buena guerra, o que habían comprado a los propios oficiales reales.

Los encomenderos de toda América hispana se unieron en contra de fray Bartolomé de las Casas, y lograron que en 1545 se derogasen las Leyes Nuevas.

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