Los compromisos adquiridos por Yolanda Díaz son una espada de doble filo

La política de izquierdas se ha comprometido a subir el salario mínimo, a derogar la reforma laboral del PP y a realizar una nueva, una apuesta arriesgada.

Yolanda Díaz es una política diferente. Gusta a casi todos y todas, algo que no solía pasar en el campo progresista desde Julio Anguita y durante los comienzos de Alberto Garzón.

La gallega ha regresado -a su manera- al “programa, programa, programa” del Califa Rojo, que ahora ha reconvertido en la conformación de un proyecto de país para la próxima década, con el que quiere recomponer las relaciones de las alianzas de Unidas Podemos, pero también sumar a partidos, sindicatos, movimientos sociales que o ya no están o nunca han estado.

Este proyecto de país tiene como idea principal entablar conversaciones con la mayoría social para articular una propuesta programática alternativa al neoliberalismo, a la vez que las sinergias producidas durante el debate y una posible movilización, sirvan para general una alianza electoral superior a la que actualmente conforma UP.

Todavía no ha confirmado que ella será la candidata de Unidas Podemos a las próximas elecciones generales, no solo por no perder el impacto del anuncio a la hora de acudir a las urnas, sino para seguir conquistando a un electorado que ahora mismo pertenece a otros partidos, sobre todo a su socio de coalición, el PSOE, y no la ve como adversaria.

Sin embargo sus movimientos políticos, liderando la conformación de una alternativa indican su voluntad.

Una de los pilares en los que Yolanda Díaz basa su potente imagen y credibilidad política que la hace ser la más valorada por encima del propio presidente y de cualquier otro dirigente del resto de partidos, es cumplir lo comprometido.

Los ERTEs, la subida del salario mínimo, la Ley Rider son algunos ejemplos. Pero en el imaginario colectivo resuenan la nueva subida del salario mínimo, la derogación de la reforma laboral del PP de Mariano Rajoy y la reforma laboral que se espera que revolucione el mercado laboral, según sus propios pronósticos.

Cuestiones importantes que deben ser apoyadas por sus socios de gobierno y/o los partidos que apoyaron la formación del actual ejecutivo. Y la lectura política que hace un partido, no siempre concuerda con el interés general.

Si el PSOE considera a Yolanda Díaz como un riesgo electoral, pese a ser socios de gobierno podría impedir la consecución de las propuestas para desgastar a la dirigente del PCE.

Sin embargo, si los compromisos de la nueva líder de UP se terminan materializando, su imagen y credibilidad seguirán aumentando mientras el tiempo corre a su favor, creando las mejores condiciones para dar el siguiente paso: el anuncio de una potente alianza progresista que respalde el siguiente y último, revelar que ella será la candidata del espacio de UP.