La izquierda en Ecuador busca recomponerse para liderar la oposición a Lasso

La izquierda y la centroizquierda se preparan para futuros eventos electorales. Los obstáculos para la unidad amenazan la consolidación de un partido para la izquierda y el progresismo.

La unión del bloque progresista en Ecuador acercó a Andrés Arauz a la presidencia de Ecuador en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas de este mismo año.

La inhabilitación inconstitucional, -según instituciones como la Interpol-, de Rafael Correa no le restó al liderazgo político del joven, ni a su entorno, que mantuvo viva durante la campaña electoral la promesa de la posible vuelta de la Revolución Ciudadana.

Sin embargo, la derrota en la segunda vuelta presidencial, aunada al desplazamiento de UNES de los principales puestos directivos de la Asamblea Nacional, pese a ser la fuerza más votada, ha terminado por romper a la izquierda ecuatoriana.

Esta situación coloca al progresismo de la nación suramericana en una compleja posición para efectuar las demandas que su base social exige como oposición a Guillermo Lasso.

Andrés Arauz cede el liderazgo construido en torno a él a nadie en concreto, y Fuerza Compromiso Social, uno de los principales partidos que aglutina al correísmo queda con una dirigencia provisional que se propone refundar el partido y trazar nuevos objetivos.

Entre las tareas pendientes están la de conseguir la revisión de las condenas y procesos judiciales contra Jorge Glas, Pablo Romero y Rafael Correa, los principales perseguidos y presos políticos de Ecuador. También la de preparar al progresismo para próximas batallas como las elecciones seccionales .

Ruptura de la unidad

Los medios ecuatorianos no tardan en reseñarlo. Existen aparentes distanciamientos entre Centro Democrático y Fuerza Compromiso Social. CD (centro-izquierda) y FCS (izquierda), se unieron en 2019, y caminaron juntas para poder impulsar al binomio Arauz-Rabascall en lo que se llamó Unión por la Esperanza (UNES).

Con vista a las elecciones seccionales de 2023, Fuerza Compromiso Social se unirá con la dirección de la Revolución Ciudadana para coordinar estrategias juntos, lo que se concretará en agosto en un evento nacional en Montecristi, provincia de Manabí.

“El distanciamiento entre Fuerza Compromiso Social (FCS) y Centro Democrático (CD),  más bien sería un tema de mantener autonomía y estrategia en cada partido, para que cada uno ponga candidatos en las elecciones”, opina Alexandra Tapia, comunicadora política.

Con ello, aclara, no necesariamente se trata de una ruptura sino de un distanciamiento táctico previo a las elecciones de 2023.

“Las alianzas y distanciamiento serían con el objetivo de mantener candidatos propios. Estas elecciones serán un reflejo de lo que fue la primera vuelta de este año en las elecciones para presidente de República, en el que cada partido tendrá sus representantes”, confirma Tapia.

Por su parte, voceros de la dirección de Centro Democrático afirman que este partido solo mantiene alianza en la UNES en la Asamblea Nacional. Pero para las elecciones seccionales, serán un partido independiente con sus propios candidatos.

Límites en la conformación del bloque

El principal limitante es el sectarismo. Militantes de FCS como Vanessa Freire expresan cierto malestar por la forma en la que podría estarse conformando la nueva versión de FCS y en general el bloque progresista ecuatoriano.

El desacuerdo proviene de los eventos preparatorios para la gran convención que será en agosto. Los métodos no son democráticos, anuncia Freire, y con ello cuestiona la legitimidad de un proceso de cual resultaran nuevos estatutos y nuevas autoridades para FCS y para la Revolución Ciudadana.

De acuerdo a fuentes extraoficiales, el evento albergará cerca de 300 personas, y será en el seno de esta Convención donde se consolidará el liderazgo del bloque progresista de Ecuador.

Por su parte, Rafael Correa manifestó su apoyo público a caras reconocidas. Entre ellas, a la asambleísta nacional Paola Cabezas, la exministra Marcela Aguiñaga, el excanciller Ricardo Patiño, el exministro Pabel Muñoz y a Leonardo Orlando, actual prefecto de Manabí.

“Si la constitución del nuevo partido llegara a ser impugnada por algún dirigente provincial, esto podría poner en peligro el reconocimiento de la organización por parte del CNE”, afirma Manel García, analista de elestado.net.

El liderazgo de Rafael Correa

Correa nunca quiso eternizarse. Al ser fiel defensor de la alternabilidad le cedió paso a Lenín Moreno. Después de esto vino el giro neoliberal, y el proyecto de país de la Revolución Ciudadana naufragó, al menos temporalmente.

Para corregir lo que el mismo consideró un grave error, retornó a la vanguardia del progresismo y acompañó en primera instancia a Andrés Arauz en el binomio presidencial. Pero el CNE no se lo permitió en virtud de la persecución judicial orquestada por Moreno y la Fiscalía ecuatoriana.

Pero los más de 30 expedientes judiciales que cursan en su contra y una condena ya firme le hacen imposible dirigir el partido atendiendo a la realidad del territorio. Esta situación genera el debate de hasta dónde debe continuar liderando al bloque.

No obstante, el reconocimiento de su liderazgo moral permanece. De acuerdo a lo afirmado por Marcela Aguiñaga, Correa seguirá siendo un dirigente honorario de Fuerza Compromiso Social y de la Revolución Ciudadana.

Sobre esto en particular, Carlos Martín, articulista de elestado.net apunta que “Correa no es dirigente de la Revolución Ciudadana, es la encarnación misma de ese proyecto político; sin Rafael Correa, la Revolución Ciudadana como proyecto político no existe, y será solo un nostálgico membrete”.

También se mantiene la necesidad de defender la concreción de un acuerdo de gobernabilidad que incluya el cese de la persecución judicial contra Correa y Glas, así como contra otros dirigentes de la Revolución Ciudadana.

Lo que se avecina para el progresismo

No solo se trata de las elecciones. También hay un conjunto de dificultades que resultan de la llegada de la derecha al poder. Lasso ya da claros signos de incumplimiento de sus promesas, y la situación social se agrava rápidamente.

Por otra parte, la persecución judicial contra Rafael Correa trasciende fronteras. El periodista Carlos Palacios Urrutia y el Diario El Universo lograron que la Procuraduría General del Ecuador reconocieran violaciones a la libertad de expresión.

Esto conduciría a un fallo que judicialmente no afecta directamente a Correa, pero sí podrían lesionar su imagen, en tanto será un hecho explotado por el poder mediático nacional e internacional que le adversa.

Igualmente, los ataques al legado de la Revolución Ciudadana no cesan. Todas las reivindicaciones sociales están amenazadas con los proyectos de privatización que está en poniendo en marcha Guillermo Lasso.

“Otro de los retos para el bloque progresista, es el de enfrentar una consulta que promueve Guillermo Lasso donde se sometería la posible eliminación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social”, señala Manel García.

Este consejo, es un órgano de suprema importancia para la escogencia de autoridades del estado no electas por sufragio popular.